sábado, 9 de julio de 2016

De súper-heroes anónimos

Hola a todos, espero que estéis pasando un buen verano, a pesar de que en algunos lugares el tiempo todavía no acompañe. Yo con gusto os mandaba un poco de calor, porque las altas temperaturas, el domingo alcanzamos 42º , no son lo mío.  Por lo que me cuenta mi familia, en Asturias ha llovido mucho estos últimos días, lo que ha convertido casi en realidad el famoso dicho de "nunca llueve a gusto de todos". El caso es que hace un par de días en Extremadura las tormentas hicieron de las suyas, algo que aunque a muchos les habrá parecido un incordio, para mí supieron un gran alivio. 

En estos días yo pensaba en esas personas que sufren enfermedades graves, o sobrellevan de manera ejemplar las consecuencias de algún accidente.  Ya os podéis imaginar a qué me refiero, porque desgraciadamente todos conocemos a alguien cuya existencia no está exenta de algún tipo de sufrimiento. Yo reflexionaba sobre lo duro que debe de ser abrir los ojos en un hospital, y descubrir que tu cuerpo ya no es el mismo. La vida ya nunca volverá a ser igual, y no hay nada que se pueda hacer para remediarlo, porque los viajes en el tiempo aún no se han inventado.  Los primeros momentos son sin duda los peores, porque nos imaginamos un futuro negro y carente de esperanza, y nos aferramos a un pasado que sabemos que ya no va a volver. Y es justo en este primer instante cuando a muchos les gustaría que alguien les desvelase el secreto de esos viajes en el tiempo, para así recuperar algo de ese “yo” antiguo del que no nos queremos despedir. Poco a poco vamos aceptando nuestra nueva situación, y tratamos de encontrar nuestra nueva normalidad. Supongo que muchas personas se sentirán identificadas con esto que acabo de describir, porque como ya he dicho todos conocemos a alguien en una situación similar. Sin embargo, ¿cuántos de los que me leéis os habéis puesto en el lugar del cuidador? 
Yo cuido y vivo. Página para cuidadores han compartido esta infografia, con varios
consejos para cuidadores. No dejéis de visitar su página en Facebook 

Normalmente tendemos a identificamos con el que sufre en primera persona, y solemos pasar por alto los sentimientos de quienes le acompañan en este trayecto lleno de sufrimiento. Sin embargo, los cónyuges, los padres, los hermanos y los amigos también sufren estos cambios, porque sus vidas también cambian para siempre , a veces de la peor de las maneras.
El cuidador es quien sufre las manías y los ataques de ira del afectado, que ve reflejada en esa otra persona al espectro de lo que un día fue. Muy a menudo proyectará sus frustraciones sobre la persona que le cuida y acompaña y, a veces, llegan a la violencia. Cuando esto sucede, el cuidador escucha frases como “debes tener paciencia”, “no lo culpes”, o “no es él, es la enfermedad. Frases que aunque están cargadas de buenas intenciones no sirven para nada; en primer lugar, el cuidador ya sabe que detrás de la violencia está la enfermedad, y salvo raras excepciones, vuelcan todo su amor en esa persona que tanto está sufriendo.



Lo que un cuidador necesita es saber que no está solo, que hay alguien a quien puede acudir cuando la situación le rebasa. Un hombro en el que poder llorar a gusto cuando los sentimientos se desboquen, y sienta que ya no puede seguir adelante. Alguien que le diga que es normal sentirse así, y que no pasa nada si a veces siente deseos de animadversión hacia la persona que está cuidando. Es muy fácil identificarse con el enfermo, y que fácil ignorar al cuidador. Por eso hoy mi entrada está dedicada a los cuidadores, personas cuyas vidas también han cambiado de manera drástica, pero no se lamentan por ello porque la sociedad les ha hecho creer que no deben hacerlo. Se toma el cuidado como una obligación, cuando se trata de un hecho altruista y generoso merecedor de los mayores elogios. Cuando se habla de súper-héroes solemos pensar en Superman, Spiderman, seres de ficción con súper-poderes. Sin embargo, en la vida real los súper-héroes son gente como nosotros, y si miramos a nuestro alrededor seremos capaces de distinguirlos entre la multitud. Como ya os podréis imaginar para mi los súper-héroes son los cuidadores, porque hay que estar hecho de una pasta especial para no olvidarse nunca de entregar una medicación a su hora, de llevar a ese querido a rehabilitación, o de cambiar algún que otro pañal cuando la situación así lo requiere. Por eso yo apoyo a la figura del cuidador y me descubro ante ellos, sin vosotros el mundo sería un lugar un poco menos feliz, al menos para quien depende de vuestros cuidados. 

Para terminar esta entrada me gustaría dedicaros esta Pequeña serenata nocturna de Mozart, porque no sé a vosotros, pero a mí me levante el alma, espero que también levante las vuestras. 



domingo, 26 de junio de 2016

De lecturas atrasadas


Después de haber terminado los exámenes me he acercado hasta Mérida, donde ahora reside mi novio, para descansar y disfrutar del sol que a veces, y solo a veces, se niega a aparecer por Asturias. Son días de descanso en los que estoy aprovechando para leer aquellos libros que había comprado por puro vicio, pero que no había encontrado un momento para leer debido a mi intensa vida académica en la UNED.


El primer libro que he leído ha sido El lector de Julio Verne de Almudena Grandes, y debo decir que me ha sorprendido gratamente, tanto que lo he leído, o mejor devorado, en apenas unos días. La historia, que me ha conmovido mucho, está narrada en primera persona por Nino, un niño de siete años que vive en la casa cuartel de la guardia civil en Fuensanta de Martos, un pequeño pueblo de Jaén. Nino que no quiere ser guardia civil como su padre, entabla amistad con un recién llegado al pueblo: Pepe el Portugués, que ni es portugués ni es tan inocente como aparenta. Son los años de la lucha armada de aquellos que se echaron al monte con esperanzas de libertad, idealistas que se negaron a rendirse y se mantuvieron firmes en sus convicciones hasta la muerte si era preciso. También son años de represión y de hambre, y de muchas tristezas causadas por la mano dura del régimen. También son años de duras contradicciones y terribles dilemas que sufren aquellos que deben acatar e imponer la ley mientras callan sus verdaderos sentimientos. Debo decir que pasé unos días sumergida en el duro ambiente de la posguerra, ya que Grandes ha sabido captar de una manera muy aguda y fiel el sentimiento de impotencia de aquellos que perdieron la guerra, pero que a pesar de los sufrimientos supieron mantener la dignidad.
Este libro lo compré en la librería La buena letra, que está en Gijón en la calle Casimiro Velasco, su propietario Rafa, es un filólogo que ama intensamente la literatura, algo que se refleja en las ediciones que podemos encontrar en esta librería, que están mu y cuidadas. Además Rafa es muy buen consejero, así que os recomiendo que os paséis por allí a echar un vistazo.
Otro libro que he leído estos días es 65% agua, de Isabel Alba, a la que tuve el inmenso placer de conocer en La buena letra, un sábado de lluvia en el que me pasé por la librería de pura casualidad para encargar un libro para mi chico. Isabel me pareció una mujer encantadora, y me identifiqué mucho con ella, ya que contaba que el libro había sido un ejercicio casi terapéutico, que ya sabéis que es más o menos lo que yo hago en este blog. Me decidí a comprarle el libro, pero como mis estudios ocupaban todo mi tiempo he tardado año y medio en poder leerlo y, al igual que el anterior lo devoré en apenas unos días. El contraste entre ambos relatos no puede ser mayor, 65% agua es una sucesión de relatos sin aparente conexión entre si, narrados desde el punto de vista de sus dos personajes protagonistas: Elisa y Andrés. Estos no se conocen entre sí, y sus experiencias vitales se van alternando de manera fragmentaria, quizá porque ambos sienten que no están completos, y que sus vidas no son como a ellos les habría gustado que fueran. Ambos añoran un pasado que ya no va a volver, arrepintiéndose de aquello que no llegaron a ser, o de los lugares que no llegaron a conocer, como la Plaza Roja de Moscú. Si hay algo que he sacado en conclusión de este libro es que debemos actuar de acuerdo con nuestra conciencia, y hacer aquello que nos interese y nos colme, porque de lo contrario la vida se hace insufrible. A veces leyendo este libro tenía la sensación de que los personajes eran muertos en vida, que simplemente se habían dejado llevar por la corriente monótona de una existencia banal y absurda. Sin embargo, y no quiero desvelar mucho, el final nos demuestra que siempre hay esperanza de recuperar algo de aquello que creemos perdido para siempre.

Se trata de dos relatos muy diferentes entre sí, pero que merece la pena leer, yo desde luego os los recomiendo, porque a pesar de la dureza de ambos relatos, las dos autoras dejan lugar a la esperanza, algo que nunca debemos perder.

Los que me seguís ya sabéis que mi otra gran pasión además de los libros es la música. Parece que los libros y la música son dos aficiones completamente diferentes y, sin embargo, la literatura ha servido de musa para algunas de las más hermosas obras musicales. Como ya sabréis este año está dedicado a Shakespeare y a Cervantes, dos de los más grandes autores de la literatura universal. Sus obras han inspirado a algunos de los mejores compositores de la historia. De Don Quijote existen incontables versiones entre ballets, musicales y como no ópera. Hoy me gustaría compartir con vosotros y una pequeña pieza del Don Quichotte de Jules Massenet,interpretada por Silvia Tro Santafé, una soprano a la que he podido escuchar en Bilbao hace unos meses, con un gran porvenir por delante. Espero que os guste.


miércoles, 15 de junio de 2016

No más violaciones impunes

Hola a todos los que me leéis de vez en cuando, a pesara de que mis apariciones por este blog últimamente son bastante escasas. La verdad es que aunque sí que tengo ganas de escribir, parece que cuando me siento delante del teclado las musas parecen abandonarme, y  eso que no dejan de pasar cosas de las que me apetece mucho hablar.
En esta ocasión me gustaría hablaros de la chica holandesa detenida en Qatar por denunciar una violación. Creo que no hace falta que os diga la indignación que siento cada vez que leo o escucho algo referente a este caso, y supongo que a vosotros os pasará lo mismo. Me pongo en el lugar de esta chiquilla de tan solo 22 años y no puedo evitar que la ira se apodere de mi. Me imagino lo asustada y confundida que se debió de sentir esa mañana cuando se despertó en un lugar que no conocía y comprobó que había sido violada. Muchas mujeres en su situación se habrían marchado corriendo de ese lugar, habrían cogido el primer vuelo de vuelta a casa sin mirar atrás, y tratarían de fingir que nada de eso había pasado. Sin embargo, esta joven decidió no salir corriendo y acudió a poner la denuncia para intentar llevar a su agresor ante la justicia. Por desgracia en Qatar, como en muchos otros países, la mujer no tiene derechos y, a menudo, es juzgada y sentenciada, y sufre las penurias que le imponen unas leyes patriarcales injustas. Así, esta muchacha ha sido encarcelada cuando esperaba compresión y apoyo, mientras su agresor alegaba que el sexo era consentido. Además, la "justicia" podría condenarla por beber alcohol en público, considerado delito en Qatar, algo que a nosotros nos parece un sinsentido.
No ha sido este el único caso que ha encendido mi ira estos días. Hace unos días las redes sociales de medio mundo se movilizaban para repudiar la sentencia que condenaba a tan solo seis meses de cárcel a un joven acusado de violar a una muchacha que estaba inconsciente. El suceso tuvo lugar en la universidad de Stanford, en Estados Unidos. El juez se preocupó por el impacto que una larga condena en prisión podría tener sobre el acusado, a quien su padre describe como no violento, y considera que su vida no debería ser arruinada por tan solo "veinte minutos de acción". No sé qué me ha ofendido más si la  actitud del juez o la del padre, porque ninguno de los dos se ha puesto en el lugar de su víctima. Ella misma ha escrito una carta en la que afirma que el alcohol no debería ser un eximente en estos casos, "yo también había bebido", afirma, "pero no te bajé los pantalones para violarte". Sin duda este suceso dejará un gran impacto en su vida, y le costará mucho tiempo olvidar, que un día un joven "no violento" aprovechó que ella estaba inconsciente para arruinar su vida, la de ella, no la de él. Nadie ha mencionado cuanto tiempo de terapia va a necesitar para volver a confiar en un hombre, ni el tiempo que le va a llevar perder el miedo a caminar sola por la calle, por no hablar de la posibilidad de encontrarse cara a cara con su agresor en la calle.
Definitivamente algo funciona mal en este mundo cuando dos mujeres son violadas, y una es encarcelada, y la otra debe sufrir como el juez se preocupa más por la situación de su agresor que por la suya. Es por eso que hoy escribo esta entrada en apoyo de estas dos chicas, para que sepan que no están solas y esperamos que en ambos casos se haga justicia y pronto, porque no hay nada que justifique la violación de una mujer.  Si una mujer esta sola en un bar o donde sea, no significa que cualquiera pueda abordarla, y mucho menos abusar de ella. Si una chica lleva ropa ajustada o escotada no significa que quiera llamar la atención, y por supuesto tiene derecho a caminar por la calle sin que ningún descerebrado le grite alguna grosería. Las mujeres no debemos ser reducidas a meros objetos de deseo.
Por fortuna hay muchos hombres, cada vez más, que sí respetan a las mujeres, y así sucedió en Stanford donde fueron dos jóvenes los que alertaron a la policía y ayudaron a detener al agresor. Gracias a ellos se le pudo poner nombre y apellido y ha sido llevado ante la injusticia, de lo contrario habría sido un caso más de violación en una  universidad estadounidense, y quién sabe lo que   habría podido suceder.

Los que seguís habitualmente mi blog ya sabéis que me gusta terminar con una pieza de música; la de hoy es de Clara Schumann, ya que he pensado que una entrada con un marcado componente feminista debería finalizar con una mujer compositora. Espero que os guste.



lunes, 23 de mayo de 2016

Afrontado cambios

Llevo mucho tiempo sin pasarme por el blog, la verdad es que con los estudios y alguna que otra tarea inesperada no he encontrado tiempo para desarrollar mi creatividad. Pero hoy de repente he sentido la necesidad de escribir sobre alguien a quien quiero mucho y que está pasando por un momento complicado.
Hasta hace unos meses yo no sabía que existía una enfermedad llamada polipósis FAP, es una enfermedad genética que afecta al intestino. Los afectados por esta rara enfermedad desarrollan pólipos que si no son tratados quirúrgicamente acabarán por degenerar en cáncer de colon. Es una enfermedad que desarrolla una persona entre diez mil, y que le ha tocado de lleno a una persona muy allegada a mí. No voy a entrar en muchos detalles, lo único que os voy a contar es que esta persona     va a ser operada el próximo miércoles, por lo que como os podréis imaginar me siento un tanto preocupada estos días. Él está afrontando los cambios que se avecinan en su vida con mucha entereza, aunque sé que tiene momentos en los que lo ve todo muy negro, por eso necesita todo nuestro apoyo y sobre todo grandes dosis de energía positiva.
Su situación me está haciendo replantearme la forma en la que afronto la vida, y para ser exactos, como acepto  las desilusiones y los malos momentos. Me he dado cuenta de que a veces nos enfadamos por cosas que no merecen la pena, sufrimos por exámenes que no nos han salido como queríamos, por algo que queríamos haber hecho de una manera y salió de otra. En fin, qué más os podría decir, seguro que todos nos hemos sentido así alguna vez. Sin embargo, si se suspende un examen habrá otra oportunidad en septiembre, y si algo  no ha salido como queríamos no pasa nada, tal vez al final el resultado también sea de nuestro agrado. Pero solo tenemos una vida y debemos vivirla con alegría y en armonía con los que nos rodean, como se suele decir "always look at the bright side of life". Espero que el miércoles todo vaya bien.

Y como ya sabéis que me gusta dejaros con una pieza de música, he pensado en algo alegre que nos arranque una sonrisa, así que he pensado en Mozart y las Bodas de Figaro, concretamente en la obertura, espero que os guste.


miércoles, 20 de enero de 2016

Suerte con los exámenes

Se acercan los exámenes que como no vienen acompañados de unos desagradables nervios y muchas dudas, miedo a suspender, etc. Unas veces me siento capaz de aprobarlos todos con matrícula de honor, en cambio hay momentos en los que siento que aún no estoy preparada y me dan ganas de tirar la toalla. Por fortuna esos pensamientos negativos me abandonan rápidamente y puedo continuar con mi estudio, pues sé que esa es la manera de aprobar.
Este año será muy importante porque si todo va según lo previsto llegarán grandes cambios a mi vida; uno de ellos, el más esperado durante estos cuatro años, será el fin de mi carrera universitaria, que será el broche de oro a estos años de tanto esfuerzo. Durante estos años he pasado momentos de nervios y de agobio que sin duda han merecido y merecerán la pena. He sentido que crecía como ser humano a la par que iba ganando en seguridad en mí misma. Además he tenido la oportunidad de conocer a muchas personas maravillosas, una de ellas es mi chico, así que yo sí que puedo decir que la UNED me ha cambiado la vida, ¡y de qué manera!
En estos años me he encontrado con mucha gente que pensaba que estudiar en esta universidad era muy fácil. Es más, he conocido a muchas personas que llegaban a afirmar que los profesores levantaban la mano, porque saben que los estudiantes normalmente deben compaginar sus estudios con el trabajo y se sienten en la obligación de ponérselo más fácil. Me gustaría aclarar que eso no es así, la UNED es una universidad exactamente igual que la presencial, la única diferencia es que nosotros no tenemos clases presenciales, por tanto tenemos las mismas obligaciones y los mismos derechos que el resto de alumnos universitarios. No se nos regala nada y a veces yo he sentido que el volumen de trabajo me desbordaba, sin embargo, siempre he sido capaz de preparar todo el temario de manera adecuada, lo que me ha permitido cursar y superar los cursos completos. Es una universidad exigente y dura, por lo que llegar hasta aquí ha sido todo un reto que no ha sido fácil superar, pero al final lo he conseguido así que me siento muy orgullosa. Decidí dedicar todo mi tiempo al estudio porque sentía que eso era lo que debía hacer y no me arrepiento de ello.
Otra manera de calmar los nervios es salir a caminar un ratito
Esta pequeña entrada está dedicada a todas las personas que al igual que yo están luchando por cumplir sus sueños, al mío ya no le queda mucho para hacerse realidad. No voy a estar sola en el camino, ¿verdad Silvia Escobedo? La clave del éxito tanto en la UNED como en la vida es trabajar sin descanso y seguir formándonos. La cultura y el esfuerzo nos hacen dueños de nuestra propia vida y nos llevarán tan lejos como queramos. A todos aquellos que estéis preparando exámenes os deseo mucho suerte, y si no os salen las cosas como habíais pensado no os rindáis, habrá otra oportunidad para hacerlo mejor en septiembre,¡ánimo!

Ya sabéis que me gusta terminar mis entradas con una pieza de música, y en esta ocasión me gustaría compartir con todos vosotros una maravilla de The Sixteen, Miserere Mei. Yo soy de las que necesita música para concentrarse y esta pieza tiene la virtud de calmar mis nervios, espero que os guste. 

martes, 5 de enero de 2016

Feliz noche de reyes

Me he dado cuenta de que llevo mucho tiempo sin actualizar mi blog, no tanto por falta de tiempo como por falta de motivación, y no será porque no sucedan a mi alrededor cosas por las que merece la pena escribir. Este mes de diciembre en Asturias se nos ha hecho un poco cuesta arriba con esos más de cien incendios que dieron lugar al hashtag Asturias Arde, y vaya si ardió. Pero  hoy me apetece ser un poco más optimista y prefiero hablar de la noche de reyes, en la que siempre, o casi siempre,  reina la ilusión en especial si hay pequeños alrededor.
Estas han sido las primeras navidades de mi sobrina Paula, que ya está de vuelta en Ciudad Real, pero que nos ha hecho pasar unos días muy especiales a todos. Solo tiene cinco meses, por lo que aunque esta será su primera noche de reyes todavía no se vive con especial emoción. Las noches de reyes se vivían de manera especial en mi familia, íbamos a casa de mi abuela Anita, justo enfrente de la mía, y allí solíamos pasar el rato en compañía de los primos y tíos. Los niños solíamos alborotar bastante hasta que alguien decía que había escuchado una ventana y acudíamos todos a la habitación de la abuela para recoger de sus manos nuestros regalos. Me maravilla la inocencia con la que vivíamos aquella noche, que se contagiaba hasta a los mayores. Los reyes en mi casa solían venir esa misma noche mientras estábamos en casa de la abuela, como solo tenían que cruzar la acera ;-)
He encontrado esta preciosa Adoración de los Reyes Magos en www.culturageneral.net, es preciosa,
¿no os parece?

El día de reyes solíamos ir a Candás a casa de mis abuelos maternos, allí nos encontrábamos con mis primos de Avilés, al principio era sólo Mónica, más tarde llegaron Iván y Cristina. Solíamos desenvolver los regalos en casa para después bajar a la Baragaña.  Conservo una foto en la plaza con mi hermana María y mi prima Mónica en la que tendríamos cinco, tres y dos años respectivamente. Se nos ve felices jugando con nuestros muñecos nuevos, que al menos mi hermana y yo conservamos.En fin, os podría contar muchas más cosas de esta noche, pero no me quiero alargar. Tan solo me gustaría desearos una feliz noche y espero que sus majestades de oriente no os hayan dejado carbón. 
Y para terminar me gustaría compartir con todos vosotros una pieza musical bellísima : Los reyes siguen la estrella de Francisco Guerrero, espero que os guste. Feliz noche de reyes. 


domingo, 25 de octubre de 2015

Desmontando mitos sobre los cuarenta

Una vez más me asomo a ver cómo va mi blog y me doy cuenta de que llevo mucho tiempo sin actualizarlo. No sé lo que me pasa últimamente, pero a pesar de que tengo muchas ganas de expresarme al final siempre opto por dejarlo para otro momento que parece que nunca llega. No es que me haya quedado sin nada que decir, al contrario, hay muchas cosas de las que podría hablaros hoy, como que ya sólo me queda un año de carrera, de lo feliz que me hace mi querida sobrina, que ya tiene tres meses… Yo creo que es algo que nos pasa a todos los seres humanos demasiado a menudo, hay tantas cosas que nos gustaría decir y, sin embargo, al final optamos por no decir nada.

Ayer mientras leía un artículo en una publicación destinada al público femenino, sentí la necesidad de volver a escribir para expresar mi opinión al respecto de lo que se narraba allí. El artículo relataba un encuentro ficticio entre un grupo de amigas de cuarenta años, para poner de relieve las diferencias de comportamiento y actitud de estas amigas con el paso de los años. Para poneros en situación, con veintitantos o treinta salían de marcha hasta altas horas de la madrugada, bebían todo el alcohol que toleraban y por supuesto en una cena nadie se privaba del postre. Sin embargo hoy en día, todas estaban muy atareadas y no tenían tiempo para verse más que una vez al año, y las conversaciones giraban en torno a lo malo que es el gluten, lo difícil que es decidirse entre una clase de spinning y una de zumba, entre otras cosas “muy interesantes”. Algunas de esas amigas ya estaban divorciadas, ¡pobres!, mientras que otras tenían que hacer casi encaje de bolillos para poder conciliar trabajo y vida familiar. Y vosotros en este momento estaréis pensando que ese artículo no tiene nada de particular y que muchas de vosotras os sentís identificadas con él. Seguramente os estaréis preguntando qué narices será lo que me impulsó a volver a escribir leyendo algo “tan cotidiano”. La respuesta es muy simple, porque nada de lo que decía ese artículo tiene nada que ver con mi vida.
Tengo cuarenta y un años y estoy empezando el último año de mi carrera, sí ya sé que ya lo había dicho. Estoy comprometida con una persona que me hace muy feliz y no tengo carencias afectivas del tipo que describe el artículo; me siento muy apoyada y querida por una persona que cree en mí y me anima a seguir adelante con un proyecto que ya está más que encarrilado. En lugar de leer el último best seller me deleito con autores tan sublimes como Ana María Matute o Luis Landero, entre otros.Yo no tengo ningún tipo de intolerancia ni al gluten, ni a la lactosa ni a nada que se le parezca. Es más, recuerdo que un médico en el hospital de Cabueñes me dijo que su departamento estaba lleno de personas con problemas intestinales serios precisamente por dejar de comer pan y derivados. No hay nada más placentero que desayunar unas rebanadas de auténtico pan comprado en una panadería de las antiguas, que todavía las hay, con una buena taza de café con leche. Disfruto de pequeñas cosas como los paseos con mi chico por la playa de San Lorenzo, de mis estudios, de los libros que tanto me hacen aprender…

Creo que las mujeres de cuarenta años tenemos mucho camino por delante todavía, pero por suerte hemos aprendido y ganado madurez, lo que nos permite discernir entre un artículo bueno y uno malo, y él que yo leí ayer era malo y estaba lleno de tópicos. Nos hacen creer que las mujeres estamos todas cortadas por el mismo patrón y eso no es cierto, somos únicas y nuestras vidas también lo son, ¿no os parece?
Uno de esos placeres de los que disfruto a diario es la buena música, y hoy he decidido compartir con vosotros una de esas joyas musicales que nunca pasan de moda: Over the Rainbow, en la voz de Eva Cassidy, espero que os guste.