viernes, 7 de julio de 2017

Wollstonecraft y María

Hola de nuevo a todos los que me habéis seguido en estos años. Sé que llevo mucho tiempo sin escribir, demasiado quizá. Pero como ya sabréis me he estado dedicando en cuerpo y alma a mis estudios y, ya casi puedo decir que estoy a punto de terminar esta larga trayectoria.
Hoy me gustaría hablaros de Mary Wollstonecraft, a ella y a su novela María, le dediqué mi TFG (trabajo fin de grado). ¿Qué podría contaros de ella? Para muchos es la madre de Mary Shelley, otra grandísima autora de quien ya he hablado. Sin embargo, para muchos es la autora de Vindication of the Rights of Woman o Vindicación de los derechos de la mujer. Una de las primeras feministas de la historia.
Wollstonecraft, nació un 27 de abril de 1759, y yo nací en la misma fecha en 1974, así que tengo algo en común con ella, mucho más que mi fecha de nacimiento. Fue una mujer excepcional, adelantada a su tiempo, que supo valorar la importancia de la educación formal para alcanzar la independencia. Ahora tenemos mucha más libertad, pero en tiempos de Mary Wollstonecraft, una mujer era prácticamente propiedad de su marido; no tenía derecho a tener propiedad, no podía heredar, cuando se casaba sus propiedades pasaban a manos de su marido, etc.
Eso es precisamente lo que le sucede a María, una mujer educada por su tío, que le deja una herencia que le permitiría vivir de manera independiente el resto de su vida. No obstante, María se deja seducir por alguien a quien ella ve como un caballero, galante, amable y educado. En contra de los deseos de su tío se casa con él, y ahí comienza su desdicha.
Los príncipes encantadores, si esos de los que no hablan en los cuentos, no existen. Así que María se da cuenta de que su marido es un borracho, ludópata y pendenciero que está malgastando su herencia, de la que ella ya no puede disponer libremente. Furiosa, abandona a su marido al saber que este tiene una amante y, es a partir de este momento cuando nos comienza a narrar la terrible realidad de las mujeres del siglo XVIII
María huye desesperada, está embarazada y no tiene ya familia a quién acudir. Se aloja en lugares regentados por mujeres trabajadoras que, como ella son dominadas por hombres que malgastan el dinero que tanto les cuesta ganar. En esta novela Wollstonecraft relaciona el matrimonio con la esclavitud. Para las que habéis nacido en democracia os parecerá una comparación muy exagerada, pero para nada lo es. María está obligada por ley a volver con su marido, su patrimonio ya no le pertenece, y su hija, que nacerá más tarde, también pertenece a ese odioso padre que Wollstonecraft nos describe. María es perseguida sin tregua, cuando cree estar a salvo su esposo la encuentra, y debe volver a huir. Durante su huida nos va relatando la historia de las mujeres que se encuentra en su camino. Son historias duras, mujeres trabajadoras, explotadas por sus maridos que malgastan lo que ellas ganan y las maltratan sin piedad. Los hombres controlan tanto el poder económico como el poder judicial, por lo que no hay escapatoria para ellas. María termina sus días traicionada por otra mujer, (el sistema patriarcal empuja a las mujeres competir entre ellas por unas míseras monedas), y su perverso marido la encierra en una institución mental.
Así es como comienza la novela, María despierta y observa desde su ventana un paisaje decadente y sombrío, la descripción gótica del lugar nos recuerda que María ha caído en el abismo. Su hija ha desaparecido y ella se encuentra al borde de la locura. Su odioso marido la ha separado de lo que más quiere ya la ha encerrado para poder controlar su patrimonio sin tener que rendirle cuentas. Parece derrotada, pero sin embargo no lo está. Allí conoce a Jemima, su carcelera, una mujer que ha sufrido los rigores de la vida. Ha sido maltratada por su madrastra, que después la arroja a la calle. No culpéis del todo a la malvada madrastra, el sistema patriarcal no le da otra opción, tiene una hija y la situación económica de de su familia no es suficiente para mantener a dos hijas. Jemima se prostituye y roba para sobrevivir. Cuando por fin consigue enderezar algo su maltrecha vida se encuentra con María, y pasa de ser su carcelera a su amiga. Será ella quien ayude a María a escapar de su trágico destino.
No sabemos cómo acaba la historia porque Wollstonecraft murió trágicamente pocos días después del nacimiento de su hija Mary Shelley. Hay siete posibles finales, ninguno de ellos suficientemente desarrollados. Sin embargo, hay uno en el que Jemima encuentra a la hija de María y se la devuelve a su madre, esta decide vivir por ella. Ese es quizá el final que ella hubiera querido para su obra. Entonces Jemima, María y su hija establecerían una comunidad de mujeres, en la que estarían a salvo de la dominación de los hombres. En ella encontrarían paz, tranquilidad y armonía y, cuidarían unas de las otras. Por desgracia, esto no es más que una utopía y este final no es más que una pequeña intuición.Sin embargo, esta historia nos demuestra que la solidaridad entre mujeres puede salvarnos de las leyes injustas y enderezar de nuevo el rumbo de nuestras vidas. 
Creemos que las cosas han cambiado mucho en nuestros días, pero no es así. A día de hoy treinta y un mujeres han sido asesinadas por su pareja o ex-pareja. En Asturias por primera vez hay dos menores condenados por violencia de género; han ingresado en un centro de seguridad para menores. Y aún quedan muchos resquicios de machismo en nuestra sociedad. Un juez no ve indicios de violencia sexual en el abuso de una niña de cinco años, y otras muchas sentencias que nos demuestran que el sistema patriarcal en España no está del todo extinguido, lo podéis comprobar en este enlace http://www.elcomercio.es/sociedad/201705/16/violencia-sexual-abuso-nina-20170516115159.html.

Por este y tantos motivos me indigna que algunas personas por pura ignorancia digan alegremente que feminismo y machismo son lo mismo, o salgan con un yo no soy feminista, lo mío es la igualdad. Señoras, y no nombro a nadie, sin feminismo no habría igualdad. ¿Han leído ustedes a alguna autora feminista? Les recomiendo que lean a Virginia Woolf, Simone de Bevaouir, Chimamanda Ngozi-Adicnie y, si todavía tienen tiempo les recomendaré a Jane Austen y Charlotte Brönte. Sí, señoras, Jane Eyre es una novela feminista y todas las novelas de Austen también, porque lo que hacía esa gran escritora era criticar de manera muy irónica el sistema dominante que asfixiaba a las mujeres. 
Y como siempre para terminar esta entrada me gustaría compartir con vosotros una pieza musical. Como ya sabéis me encanta Anna Netrebko, una de las mejores sopranos de nuestro tiempo, así que voy a compartir con vosotros una escena de Anna Bolena de Donizetti. He escogido esta aria porque considero que Ana Bolena fue una víctima del sistema patriarcal y de la mezquindad de su marido Enrique VIII, que consideraba a sus mujeres objetos de su propiedad de los que podía disponer como quisiera. Por desgracia los crímenes de honor siguen existiendo, y no se disfrazan de delitos de Lesa Majestad. 


sábado, 4 de febrero de 2017

Más valientes y luchadores que nadie


Parece que últimamente me cuesta mucho trabajo sentarme delante de mi ordenador para reflejar en este blog todo aquello que me preocupa. Sin embargo, hoy he sentido la necesidad de retomar esa buena costumbre de hablar sobre lo que me inquieta, para relataros algo que me ha sucedido este mañana.

Hoy cuando me he levantado no recordaba que era cuatro de febrero, una fecha marcada en el calendario como el Día mundial contra el cáncer, enfermedad de la que ya os he hablado alguna vez. El caso es que he salido a hacer unos recados, y al llegar a la plaza de España una señora me ha preguntado si quería colaborar con un donativo contra el cáncer. Por supuesto le he respondido que sí, nunca me niego a aportar algo, por pequeño que sea, para contribuir a la investigación. No me di cuenta al principio, pero enseguida cogió un poco de confianza y me dijo que está luchando contra el cáncer de mama, del que ya fue operada en junio. Me he puesto a hablar con ella y con el señor que la acompañaba, que me contó que él ha padecido el linfoma de Hodgkin, que todavía sigue tomando su quimio en pastilla, pero que no pierde la sonrisa y sigue luchando por él mismo y por sus dos nietos, a los que no quiere dejar de ver crecer. Me he despedido de ellos con un par de besos y con la felicidad de haberme topado con dos personas tan valientes, que han olvidado sus males para recaudar fondos para la investigación. No os lo he comentado todavía, pero los efectos de la enfermedad aún son visibles en ella, aunque se esfuerza porque no se noten. Lamento no haberles preguntado sus nombres, habría sido un bonito homenaje, no obstante, creo que no hace falta porque así el homenaje se puede hacer extensivo a todas esas personas que siguen luchando contra la enfermedad.



La lucha contra el cáncer es muy dura, y lo sé porque lo he visto de cerca, la quimio duele, no sólo cuando entra a través de la vía, sino más tarde, cuando un inconfundible dolor de huesos te recuerda la batalla que estás librando. Además, los enfermos de linfoma o leucemia deben extremar las precauciones porque apenas tienen defensas y un simple catarro podría provocarles la muerte. Hay momentos en los que lo único que quieren es llorar y, en esos momentos lo último que necesitan es que alguien les diga que tienen que ser fuertes. ¿Sabéis por qué no lo necesitan?, la respuesta es muy simple: porque ya lo son, como las dos personas que me he encontrado esta mañana, más valientes y luchadores que nadie.

Hoy este reencuentro con mi blog está dedicado a estas dos personas de las que no sé sus nombre que, aunque no lo saben, me han iluminado el día con su esperanza. 

Ya sabéis que siempre termino mis entradas con música, y hoy como es una entrada muy especial he pensado en alguien que ha pasado por una leucemia y la ha superado. Me imagino que los que soléis leerme ya sabréis de quién estoy hablando, porque no es ningún secreto que me gusta la ópera. Resulta muy evidente que me refiero a José Carreras, porque desde su fundación sigue luchando para que otras personas siguen viviendo después del cáncer como un día lo hizo él. 


domingo, 27 de noviembre de 2016

El amor no duele



Hola a todos, espero que estéis disfrutando de este fin de semana que ya va llegando a su fin. Como habréis podido observar, llevo un tiempo sin escribir demasiado, parece que las musas me han abandonado, o tal vez será que no estoy suficientemente motivada. El caso es que estos días sentía la necesidad de retomar la vieja costumbre de hablar sobre algo que me preocupa y me gustaría cambiar. Yo creo que a estas alturas todos sabemos que el 25 de noviembre es el día contra la violencia de género, y doy por descontado que la mayor parte de la sociedad ha tomado conciencia de este problema. Todos nos sentimos horrorizados cada vez que sabemos que una mujer ha sido asesinada, y siempre nos preguntamos si se podría haber hecho algo para evitar esta muerte Nos damos cuenta de que las medidas de protección no son suficientes, al menos en un gran porcentaje de los casos, y eso a mí personalmente me da mucho miedo. Pero si hay algo que me aterra es comprobar que las cifras de acoso y maltrato entre adolescentes son cada vez más altas y, eso creo que merece una entrada en exclusiva.
Si hay algo que me duele es recordar una vieja amistad de mi época de Londres que , encadenaba relaciones destructivas en un círculo sin fin. Cuando la conocí estaba a punto de casarse con el que parecía el hombre ideal. Recuerdo cuando nos contaba lo generoso que era este chico y que siempre estaba pendiente de ella. Con el paso de los meses nos fuimos conociendo un poco más y yo me di cuenta de que su marido no era esa persona cariñosa y detallista que ella describía.
Recuerdo de manera especial el día que visitamos Cambrigde que, como os podréis imaginar fue algo que disfrutamos mucho. Visitamos un montón de lugares preciosos, nos hicimos fotos con un oso de peluche gigante y visitamos el botánico entre otras actividades. Habría sido un gran día de no ser por las continuas llamadas de este chico, no os exagero cuando os digo que llamaba cada hora y que tenía que gritar “hola fulanito” para que entendiese que estaba conmigo. Ella había aceptado sus celos como algo normal, y ya había dejado de hablar con varias amigas a instancias de este señor que, poco a poco fue logrando su objetivo que era mantenerla aislada para controlarla. Con el paso del tiempo se fue distanciando de mí también y, aunque yo sabía que algo no iba bien no conseguí ayudarla a romper ese círculo vicioso. Nunca me llegó a contar qué pasaba realmente en su casa, tan solo que él era muy celoso, que por sí solo ya es un indicio de maltrato. Y yo me he preguntado por muchos años si podría haber hecho algo más para ayudarla a superar esa situación. 
No olvides que puedes salir, pide ayuda a tus amigos y familiares y
llama al 016 es gratis y no deja rastro en la factura

Lo que sentía mi amiga por su marido no era amor sino dependencia y, desde luego sus celos desquiciados sí que no eran amor y, eso quiero que quede muy claro. Si de repente tu pareja te dice que no le gustan tus amigas, que tu familia no os quiere tanto como él o empieza a controlar la ropa que os ponéis, ponte en alerta. Debes tener en cuenta que tu familia y amigos siempre han estado presentes en tu vida, apoyándote tanto cuando las cosas iban bien como cuando iban mal. Aunque a veces no te lo parezca quieren lo mejor para ti, y se esfuerzan por hacerte feliz. Si un hombre te pide que te alejes de ellos no te engañes, no es por amor, es porque quiere poseerte porque para él no eres más que un objeto que ansía poseer y mantener alejado de los demás. Esa clase de hombres no son muy diferentes del niño que no quiere compartir sus juguetes con otros niños y, tú debes tener muy claro que no eres su juguete porque no le perteneces. No eres un objeto que él pueda poseer y mantener alejado del resto de la sociedad. Debes esforzarte por romper el vínculo con el maltratador y salir al mundo donde podrás recibir la ayuda que necesitas para escapar de su sometimiento. Pide ayuda y llama al 016, no deja rastro en la factura, conviértete de nuevo en la dueña de tu vida y de tus actos y deja atrás ese infierno.

Alguien me contó que mi amiga consiguió salir de esa relación unos años más tarde y me alegré por ella. Con el paso de los años me di cuenta de que no se quería a sí misma, creo que incluso pensaba que esas relaciones eran todo lo que merecía. Yo que la conocí bastante bien os puedo asegurar que solo se merecía amor y respeto, porque era una de las personas más generosas que he conocido. Espero que haya aprendido a quererse y respetarse y, que ese dolor del que me habló una vez haya desaparecido. No es dolor lo que debes sentir en una relación, es amor y, eso no duele. 
Cuando comencé a escribir este blog lo hice porque estaba pasando por una mala racha y necesitaba expresarme por escrito para superarla. La música y, de manera muy especial el coro Melsos también me ayudaron a superar mis problemas, por eso siempre termino mis e ntradas con una pieza de música. Hoy me gustaría compartir con todo vosotros un precioso motete de Thomas Tallis Spem in Allium que, me ha servido para contrarrestar mi ansiedad en muchas ocasiones. Espero que os guste. 

sábado, 8 de octubre de 2016

Cuando los sueños se cumplen


Hola de nuevo amigos de Blogger, sé que os he tenido bastante abandonados últimamente, y creo que no hace falta que os repita una vez más que los estudios han tenido toda la culpa. Creo que ya os he hablado largo y tendido sobre mi paso por la UNED, algo que significó mucho para mí en estos cuatro años. Dediqué grandes esfuerzos a conseguir el título de graduada en estudios ingleses y este por fin acaba de llegar. Sí amigos, por fin puedo decir con orgullo que soy graduada en estudios ingleses por la UNED. 

Estos días he recibido muchas felicitaciones por haber terminado la carrera, sin embargo, una parte de mí sigue sin comprender el gran valor de lo que acabo de conseguir. Me da miedo despertar un día por la mañana y comprobar que todavía me faltan unos créditos por conseguir, quizá en parte porque los créditos de mi TFG todavía no han sido grabados en mi expediente. Supongo que una vez que tenga la solicitud del título en mis manos empezaré a ser consciente de lo que he conseguido.

Me gustaría hacer balance de lo que han sido estos años, no es mi intención dar consejos a nadie, pero sí que me gustaría intentar transmitir lo que significa estudiar en la UNED. 

Cuando yo dije que me había matriculado en la UNED tuve que escuchar opiniones muy negativas del tipo "no te matricules porque es imposible sacarse una carrera a distancia". En cambio otros comentarios eran positivos en exceso, hubo quien me llegó a decir que me lo iba a sacar con la gorra. Pues bien, ni unos ni otros estaban en lo cierto.

Huelga decir que sí es posible sacarse una carrera en la UNED y evidentemente como yo hay muchas personas que sí han logrado sacarse la carrera. Sin embargo, lo que sí me gustaría es dejar claro que la formación universitaria a distancia no es precisamente sencillo. Muy a menudo, por no decir casi siempre, nos encontramos con temarios casi inabarcables que nos obligan a pasar muchas horas sentados delante de los libros. Si se quiere sacar la carrera año por año se deben hacer muchos sacrificios y dejar de lado muchas cosas que nos apetecería hacer. No se regala nada, si tienes un 4,90 en un examen ningún profesor compasivo va a regalarte el 5, y eso os lo digo por experiencia propia que tuve que a ir a septiembre con un 4,96 en gramática el año pasado y, tengo que reconocer que el resultado final fue más que satisfactorio.
 Pero, ¿sabéis que ha sido lo mejor de estos años?, pues los compañeros, en el centro asociado de Asturias he conocido a gente maravillosa: Silvia, Patricia Díaz, Patricia Macías, Aida, Aida Suárez, Virginia, Verónica...Y luego están los compañeros en la distancia como Leila entre otros muchos, que siempre están ahí para echar una mano cuando las cosas se tuercen. Por todas estas personas merecen la pena todos los sacrificios realizados y más. 

Me gustaría dedicar esta hermosa aria de La Sonnambula interpretada por la gran Joan Sutherland a todas esas personas que luchan porque sus sueños se cumplan. 




jueves, 8 de septiembre de 2016

Día Internacional de la Alfabetización



Hola a todos, sé que llevo mucho tiempo sin publicar nada en este blog, lo que me hace temer que tal vez ya no quede ningún seguidor dispuesto a leer mis tribulaciones. En fin, bromas aparte, este ha sido un verano lleno de grandes cambios, el más grande ha sido mudarme a Mérida, desde la siempre verde Asturias.  Las cosas que tiene el destino, hoy 8 de septiembre se celebra el día de ambas comunidades, así que no me escapo de la fiesta, aunque me temo que no lo voy a poder celebrar con un culín de sidra, así que si alguien de Asturias me lee que se lo beba a mi salud. Así que desde aquí me gustaría desearos tanto a Extremeños como Asturianos un día muy feliz. 
Hace unos pocos días realicé el que espero sea el último examen de la carrera, ya sabéis que ha sido un camino muy arduo y lleno de sacrificios, pero que no ha dejado de aportarme satisfacciones y momentos de mucha felicidad. Así que os podréis imaginar lo que he sentido al saber que hoy la UNESCO celebra el Día Internaciones de la Alfabetización. No me canso de repetirlo la educación nos abre muchas puertas y nos hace libres. Todo lo que podamos aprender nunca será suficiente en un mundo en constante cambio y evolución, por eso el hábito de estudiar es algo que no debemos perder nunca, ya que es básico para adaptarnos a los cambios y sobrevivir en esta jungla de asfalto.
Fuente UNESCO

Desgraciadamente según datos de la UNESCO el 15% de la población mundial es analfabeta, pero si hay algo que me entristece aún más es constatar que la mayor parte de estas personas son mujeres. Si, una vez más las diferencias de género son las que marcan la diferencia. Ya os he hablado en otras ocasiones de niñas forzadas a casarse con hombres mucho mayores que ellas, algo que sucede sobre todo en países de Asia o África, aunque también pueden darse casos, y de hecho se dan, mucho más cerca de lo que pensamos. Otros niños se ven obligados a trabajar para ayudar a sus familias a salir adelante, o simplemente son vendidos a traficantes de esclavos para que los exploten sin piedad en plantaciones de cacao. Para todos ellos el resultado es el mismo: llegarán a la edad adulta sin saber leer ni escribir, lo que les hará vulnerables ante quienes les explotan.

Todos soñamos con una vida mejor, y trabajamos duro para conseguirlo, sabemos que la única llave para alcanzar nuestras metas es el conocimiento. Los nervios que nos atenazan durante la semana de exámenes es el precio que debemos pagar para lograr nuestros sueños.  Creo que no podría explicaros con palabras lo que se siente cuando se llega al final de una etapa como la que he vivido estos años, por eso me cuesta mucho imaginar lo dura que debe ser la vida cuando no se tiene acceso a la educación. Debe de ser una vida gris, sombría y sin esperanzas. Yo que sueño con llegar a ser profesora algún día, me estremezco al pensar que en algunos países las profesoras de niñas son asesinadas. Podemos pensar que esto es algo que sucede muy lejos y que nos afecta, sin embargo, la realidad y lo que imaginamos no suelen coincidir. 

Los que soléis seguir mi blog ya sabéis que me gusta terminar  mis entradas con alguna pieza musical, en este caso he elegido un coro de trescientas voces blancas cantando por la paz, porque yo creo que paz y educación van unidas. Espero que os guste.


sábado, 9 de julio de 2016

De súper-heroes anónimos

Hola a todos, espero que estéis pasando un buen verano, a pesar de que en algunos lugares el tiempo todavía no acompañe. Yo con gusto os mandaba un poco de calor, porque las altas temperaturas, el domingo alcanzamos 42º , no son lo mío.  Por lo que me cuenta mi familia, en Asturias ha llovido mucho estos últimos días, lo que ha convertido casi en realidad el famoso dicho de "nunca llueve a gusto de todos". El caso es que hace un par de días en Extremadura las tormentas hicieron de las suyas, algo que aunque a muchos les habrá parecido un incordio, para mí supieron un gran alivio. 

En estos días yo pensaba en esas personas que sufren enfermedades graves, o sobrellevan de manera ejemplar las consecuencias de algún accidente.  Ya os podéis imaginar a qué me refiero, porque desgraciadamente todos conocemos a alguien cuya existencia no está exenta de algún tipo de sufrimiento. Yo reflexionaba sobre lo duro que debe de ser abrir los ojos en un hospital, y descubrir que tu cuerpo ya no es el mismo. La vida ya nunca volverá a ser igual, y no hay nada que se pueda hacer para remediarlo, porque los viajes en el tiempo aún no se han inventado.  Los primeros momentos son sin duda los peores, porque nos imaginamos un futuro negro y carente de esperanza, y nos aferramos a un pasado que sabemos que ya no va a volver. Y es justo en este primer instante cuando a muchos les gustaría que alguien les desvelase el secreto de esos viajes en el tiempo, para así recuperar algo de ese “yo” antiguo del que no nos queremos despedir. Poco a poco vamos aceptando nuestra nueva situación, y tratamos de encontrar nuestra nueva normalidad. Supongo que muchas personas se sentirán identificadas con esto que acabo de describir, porque como ya he dicho todos conocemos a alguien en una situación similar. Sin embargo, ¿cuántos de los que me leéis os habéis puesto en el lugar del cuidador? 
Yo cuido y vivo. Página para cuidadores han compartido esta infografia, con varios
consejos para cuidadores. No dejéis de visitar su página en Facebook 

Normalmente tendemos a identificamos con el que sufre en primera persona, y solemos pasar por alto los sentimientos de quienes le acompañan en este trayecto lleno de sufrimiento. Sin embargo, los cónyuges, los padres, los hermanos y los amigos también sufren estos cambios, porque sus vidas también cambian para siempre , a veces de la peor de las maneras.
El cuidador es quien sufre las manías y los ataques de ira del afectado, que ve reflejada en esa otra persona al espectro de lo que un día fue. Muy a menudo proyectará sus frustraciones sobre la persona que le cuida y acompaña y, a veces, llegan a la violencia. Cuando esto sucede, el cuidador escucha frases como “debes tener paciencia”, “no lo culpes”, o “no es él, es la enfermedad. Frases que aunque están cargadas de buenas intenciones no sirven para nada; en primer lugar, el cuidador ya sabe que detrás de la violencia está la enfermedad, y salvo raras excepciones, vuelcan todo su amor en esa persona que tanto está sufriendo.



Lo que un cuidador necesita es saber que no está solo, que hay alguien a quien puede acudir cuando la situación le rebasa. Un hombro en el que poder llorar a gusto cuando los sentimientos se desboquen, y sienta que ya no puede seguir adelante. Alguien que le diga que es normal sentirse así, y que no pasa nada si a veces siente deseos de animadversión hacia la persona que está cuidando. Es muy fácil identificarse con el enfermo, y que fácil ignorar al cuidador. Por eso hoy mi entrada está dedicada a los cuidadores, personas cuyas vidas también han cambiado de manera drástica, pero no se lamentan por ello porque la sociedad les ha hecho creer que no deben hacerlo. Se toma el cuidado como una obligación, cuando se trata de un hecho altruista y generoso merecedor de los mayores elogios. Cuando se habla de súper-héroes solemos pensar en Superman, Spiderman, seres de ficción con súper-poderes. Sin embargo, en la vida real los súper-héroes son gente como nosotros, y si miramos a nuestro alrededor seremos capaces de distinguirlos entre la multitud. Como ya os podréis imaginar para mi los súper-héroes son los cuidadores, porque hay que estar hecho de una pasta especial para no olvidarse nunca de entregar una medicación a su hora, de llevar a ese querido a rehabilitación, o de cambiar algún que otro pañal cuando la situación así lo requiere. Por eso yo apoyo a la figura del cuidador y me descubro ante ellos, sin vosotros el mundo sería un lugar un poco menos feliz, al menos para quien depende de vuestros cuidados. 

Para terminar esta entrada me gustaría dedicaros esta Pequeña serenata nocturna de Mozart, porque no sé a vosotros, pero a mí me levante el alma, espero que también levante las vuestras. 



domingo, 26 de junio de 2016

De lecturas atrasadas


Después de haber terminado los exámenes me he acercado hasta Mérida, donde ahora reside mi novio, para descansar y disfrutar del sol que a veces, y solo a veces, se niega a aparecer por Asturias. Son días de descanso en los que estoy aprovechando para leer aquellos libros que había comprado por puro vicio, pero que no había encontrado un momento para leer debido a mi intensa vida académica en la UNED.


El primer libro que he leído ha sido El lector de Julio Verne de Almudena Grandes, y debo decir que me ha sorprendido gratamente, tanto que lo he leído, o mejor devorado, en apenas unos días. La historia, que me ha conmovido mucho, está narrada en primera persona por Nino, un niño de siete años que vive en la casa cuartel de la guardia civil en Fuensanta de Martos, un pequeño pueblo de Jaén. Nino que no quiere ser guardia civil como su padre, entabla amistad con un recién llegado al pueblo: Pepe el Portugués, que ni es portugués ni es tan inocente como aparenta. Son los años de la lucha armada de aquellos que se echaron al monte con esperanzas de libertad, idealistas que se negaron a rendirse y se mantuvieron firmes en sus convicciones hasta la muerte si era preciso. También son años de represión y de hambre, y de muchas tristezas causadas por la mano dura del régimen. También son años de duras contradicciones y terribles dilemas que sufren aquellos que deben acatar e imponer la ley mientras callan sus verdaderos sentimientos. Debo decir que pasé unos días sumergida en el duro ambiente de la posguerra, ya que Grandes ha sabido captar de una manera muy aguda y fiel el sentimiento de impotencia de aquellos que perdieron la guerra, pero que a pesar de los sufrimientos supieron mantener la dignidad.
Este libro lo compré en la librería La buena letra, que está en Gijón en la calle Casimiro Velasco, su propietario Rafa, es un filólogo que ama intensamente la literatura, algo que se refleja en las ediciones que podemos encontrar en esta librería, que están mu y cuidadas. Además Rafa es muy buen consejero, así que os recomiendo que os paséis por allí a echar un vistazo.
Otro libro que he leído estos días es 65% agua, de Isabel Alba, a la que tuve el inmenso placer de conocer en La buena letra, un sábado de lluvia en el que me pasé por la librería de pura casualidad para encargar un libro para mi chico. Isabel me pareció una mujer encantadora, y me identifiqué mucho con ella, ya que contaba que el libro había sido un ejercicio casi terapéutico, que ya sabéis que es más o menos lo que yo hago en este blog. Me decidí a comprarle el libro, pero como mis estudios ocupaban todo mi tiempo he tardado año y medio en poder leerlo y, al igual que el anterior lo devoré en apenas unos días. El contraste entre ambos relatos no puede ser mayor, 65% agua es una sucesión de relatos sin aparente conexión entre si, narrados desde el punto de vista de sus dos personajes protagonistas: Elisa y Andrés. Estos no se conocen entre sí, y sus experiencias vitales se van alternando de manera fragmentaria, quizá porque ambos sienten que no están completos, y que sus vidas no son como a ellos les habría gustado que fueran. Ambos añoran un pasado que ya no va a volver, arrepintiéndose de aquello que no llegaron a ser, o de los lugares que no llegaron a conocer, como la Plaza Roja de Moscú. Si hay algo que he sacado en conclusión de este libro es que debemos actuar de acuerdo con nuestra conciencia, y hacer aquello que nos interese y nos colme, porque de lo contrario la vida se hace insufrible. A veces leyendo este libro tenía la sensación de que los personajes eran muertos en vida, que simplemente se habían dejado llevar por la corriente monótona de una existencia banal y absurda. Sin embargo, y no quiero desvelar mucho, el final nos demuestra que siempre hay esperanza de recuperar algo de aquello que creemos perdido para siempre.

Se trata de dos relatos muy diferentes entre sí, pero que merece la pena leer, yo desde luego os los recomiendo, porque a pesar de la dureza de ambos relatos, las dos autoras dejan lugar a la esperanza, algo que nunca debemos perder.

Los que me seguís ya sabéis que mi otra gran pasión además de los libros es la música. Parece que los libros y la música son dos aficiones completamente diferentes y, sin embargo, la literatura ha servido de musa para algunas de las más hermosas obras musicales. Como ya sabréis este año está dedicado a Shakespeare y a Cervantes, dos de los más grandes autores de la literatura universal. Sus obras han inspirado a algunos de los mejores compositores de la historia. De Don Quijote existen incontables versiones entre ballets, musicales y como no ópera. Hoy me gustaría compartir con vosotros y una pequeña pieza del Don Quichotte de Jules Massenet,interpretada por Silvia Tro Santafé, una soprano a la que he podido escuchar en Bilbao hace unos meses, con un gran porvenir por delante. Espero que os guste.