martes, 25 de septiembre de 2012

Tengo 38 años, y qué


Hace unos días una compañera del grupo de Linkedin “Herramientas para la búsqueda activa de empleo”, se lamentaba de lo difícil que está siendo para ella este momento, y de lo cansada que está ya de recibir la callada por respuesta cada vez que envía un CV. Según nos relataba en uno de los debates de este grupo todo este silencio se debe nada más y nada menos que a su edad, ya que está cercana a la ciencuentena, y en este país si pasas de los 25 años ya no cuentas en casi ningún proceso de selección.
La pobre mujer estaba bastante baja de moral, así que decidí animarla pero equivocando el enfoque, “sé como te sientes”, “a mí me pasa lo mismo”, etc. Entonces llegó Lidia, mi pareja orientadora en esto de la búsqueda activa de empleo, y nos recordó a las dos que tener 40, 50 o 60 años no es nada malo, al contrario, lo que debemos hacer es defender nuestra edad con ahínco, dejando claro que no somos menos que nadie por este motivo, todo lo contrario tenemos mucho que aportar.

Entonces me di por aludida, a ver si yo estoy contenta con mi edad, me siento más segura de mi misma ahora que tengo 38 años, me encuentro más a gusto en mi piel, y tengo más claro que nunca lo que valgo, he ido adquiriendo madurez y sensatez. Por nada del mundo quisiera volver a los 20 años, cuando estaba perdida y no sabía que rumbo tomar, entonces me guiaba a impulsos del corazón, algo que no siempre me daba buenos resultados, y debo confesar que fui un poco rebelde, lo que me llevó a cometer muchos errores. Ahora soy la suma de todo lo que he sido, de lo bueno y también de lo malo, lo que me hace ser un poco más sabia, o eso creo yo.
Puedo decir con orgullo que he sido un miembro casi indispensable en mi equipo de trabajo, he sacado de más de un apuro a la empresa en la que trabajaba, mis compañeros se apoyaban en mí y solían acudir a mí en busca de consejo. Me veían como a una persona sensata, una buena compañera en la que se podía confiar que siempre que me necesitaban estaba ahí, por lo que he dejado huella en muchos de mis compañeros de trabajo. También he sido muy respetada por mis superiores, que veían en mí a una empleada fiel y responsable que jamás dejaba algo sin terminar, yo me ocupaba de casi todo, y estaba pendiente hasta del más mínimo detalle.

Me siento muy orgullosa de lo que he hecho a lo largo de estos años, de mis días en Londes, cuando salía de trabajar corriendo para ir a aquellas clases de inglés que me permitieron sacarme el First y el Advanced en un año. Pero también de las muchas noches en vela trabajando en algún que otro  hotel en el Principado, noches que yo procuraba amenizar con un buen libro.

Querida Purificación, no te conozco, pero me imagino que tú historia será parecida a la mía, que habrás tenido que trabajar muy duro para sacar a tu hija adelante, y que habrás hecho lo que hiciera falta para que a ella no le faltara de nada. Sé que el momento que estamos viviendo es duro, y que al igual que yo necesitas sentir que vuelves a tener el control de tu vida, algo que ahora se te antojará casi imposible. No te rindas, tú al igual que yo eres la suma de todo lo que has hecho en tu vida, estoy segura que eres una trabajadora excepcional, que acumulas mucha experiencia, algo que no sería posible si tuvieras 20 años. Tú ya sabes casi todo de la vida, así que sabrás lidiar con cualquier situación complicada que se te plantee, sin duda hallarás recursos para enfrentarte  a lo que sea sin  lloriquear ante el menor contratiempo.
 Definitivamente no es tu edad el problema, eso es una bendición, ya quisieran muchos haber llegado a donde lo has hecho tú. El problema es que todavía hay  mucho tonto en este país que piensa que lo sabe todo cuando no es así, y para eso estamos nosotras las de cierta edad, para hacerles ver lo equivocados que están, ¿no crees?

Para finalizar os invito a escuchar a la gran Emma Kirkby, una maravilla de soprano que pasados los 60 sigue deleitándonos con su voz, algo que una niña de 25 años no podría hacer porque a esa edad la voz aún no está formada. ¿Quién dijo que hay que ser joven para triunfar?, pues alguien que no conocía a la Kirkby, por ejemplo.
Espero que os guste su interpretación de El Lamento de Dido de la ópera de Dido y Eneas de Henry Purcell


4 comentarios:

  1. Cada día me sorprendes más Noelia. Un fuerte abrazo. Emma

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  2. Estoy perdiendo el miedo y la vergüenza,pero sobre todo recuperando la confianza en mi misma, así que cada día me lanzo con más ganas a la piscina.
    Gracias a ti por estar ahí siempre.
    Un abrazo
    Noelia

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    Respuestas
    1. *Ü* ejejeje, estoy coloradita como un tomatito.
      Sois más majas...un beso a las dos.
      Iba a decirte aquello tan archiconocido de "Nada hemos de temer salvo el miedo". El miedo es paralizante, no te deja ser tu misma, pero lo peor es que casi siempre acabas atrayendo aquello que temes.
      En cuanto a la vergüenza...¿de qué?. Vergüenza debería darles a los que roban, engañan, etc.

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  3. Y de esos hay muchos en este país, de los que roban me refiero :-)
    Espero haberte animado un poco Puri.
    un beso

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