miércoles, 28 de marzo de 2012

Una bolsa de por vida


Desde siempre me he preocupado por la situación de nuestro planeta, maltratado y profundamente enfermo por todos los desmanes a los que lo sometemos. Es por eso que siempre he procurado reciclar absolutamente todo lo que es reciclable, hasta los tickets de la compra y los famosos numeritos de los supermercados, sí los que te conceden el turno en la pescadería o la charcutería. De ese modo, al menos en mi casa hemos conseguido reducir al máximo posible nuestros residuos, algo de lo que todos estamos bastante orgullosos en mi familia.

La nuestra podría ser la historia de muchas otras familias, que como la mía se preocupan por el medio ambiente y hacen cuanto está en su mano para paliar el deterioro de nuestro planeta. Es por eso que no entiendo la urgencia tan repentina por retirar las bolsas de plástico de los supermercados, ¡como si éstas fueran la fuente de todos los males que amenazan a la tierra!.

Por si fuera poco todas las grandes superficies han llegado al acuerdo de cobrar dichas bolsas, pasando así toda la culpa al pobre consumidor, que bastante tiene con llegar a fin de mes con unos sueldos cada vez más bajos. Algo que no me importaría si esta iniciativa fuese realmente ecológica, lo que resulta poco creíble cuando en el mismo supermercado ves bolsas de basura, botellas de refresco, y un sinfín de productos envasados con este material que sólo parece ser demoníaco si tiene forma de bolsa. Por no hablar de esas famosas bandejitas de carne, pescado, etc, que nos presentan en cualquier pasillo que resultan quizá más perjudiciales para el medio ambiente que una bolsita de esas por las que ahora nos cobrarán en todas partes.

¡Ojo!, que luego están los pequeños establecimientos que no se plantean siquiera cobrar las bolsas, ¡cómo lo van  hacer!, para ellos ya es un problema competir con las grandes superficies sin salir escaldado. No pueden ofrecer los mismos precios ni remotamente, tampoco pueden permanecer abiertos doce horas al día, por no hablar de lo que les cuestan los seguros que deben pagar religiosamente si quieren permanecer abiertos.

Es por eso que yo cada vez me siento más cómoda comprando en las tiendas de mi barrio, mi carnicero me piropea cada vez que me ve, haciéndome sentir la más guapa del universo, y de vez en cuando me obsequia con algún que otro detallito digno de agradecer. Y luego está mi buena amiga Bea, la chica de la tienda de ultramarinos de toda la vida, de esas de las que ya quedan pocas, donde por poco dinero lleno mi bolsa de la compra a la vez que disfruto de una más que agradable conversación.

Es cierto que el planeta azul está muy enfermo, pero me temo que esto no va a cambiar sólo retirando las bolsas, ya que también  habría que reducir las emisiones de CO2, algo que quizá no interese tanto.

Hace unos día me vino algo a la memoria de mis tiempos de aventura londinense, allí los supermercados llevan años ofreciendo “a bag for life”, o lo que es lo mismo “una bolsa de por vida”, te venden la bolsa comprometiéndose a reemplazarla por una idéntica cuando ésta se rompa totalmente gratis, sí GRATIS. Eso es pensar en el medio ambiente sin machacar el bolsillo del pobre consumidor, lo demás es negocio, que no os engañen.

jueves, 22 de marzo de 2012

Las niñas de los sueños rotos





Hace muy poco leí un artículo en una publicación femenina de esas que dan con el periódico los sábados, que me ha llevado a reflexionar mucho sobre la imagen que el mundo de la moda proyecta, pero sobre todo me ha hecho darme cuenta de lo fácil que es ilusionar a una jovencita aspirante a modelo para luego dejarla tirada en la estacada. Rusia es una gran economía, y quizá sea uno de los países con mayor índice de millonarios por metro cuadrado, no en vano el mercado del lujo vive su mayor apogeo en el país de mi adorado Tolstoy, de Korsakov y tantos otros grandes genios. Sin embargo, hay muchas otras personas, especialmente aquellas que viven en aldeas alejadas de las grandes ciudades, que apenas tienen nada y sueñan con un futuro mejor, lejos de las calamidades que han vivido durante generaciones. Es ahí donde entra en juego el mundo de la moda y los famosos cazatalentos, pues bien, parece ser que ahora está de moda ir a aldeas remotas y pobres de Rusia en busca de jovencitas bellas y esbeltas, y allí se van este ejército de “profesionales” en busca de la próxima Natalia Vodianova. Por supuesto el día que llega un supuesto cazatalento al pueblo es toda una revolución, las niñas algunas apenas tienen trece años se lanzan a la desesperada en busca de una oportunidad, así no es raro ver cientos de niñas en el pasillo de algún local luciendo sus encantos con trajes de baño que dejan poco a la imaginación. La fotografía os puedo asegurar que era lamentable, aunque tampoco se puede culpar a estas niñas a las que alguien ha llenado la cabeza de pájaros. Por supuesto no todas las niñas son seleccionadas, sólo unas pocas resultan elegidas, pero he ahí el quid de la cuestión, el cazatalento no convierte a la afortunada niña en modelo de la noche a la mañana, y por supuesto el contrato millonario con Gucci tampoco aparece sobre la mesa. Es la familia de la “afortunada” quien debe costear el viaje a Tokio, donde parecen tener mucho éxito los rasgos de las chicas rusas, y si no disponen de ese dinero la agencia de modelos de turno “prestará” ese dinero a la chiquilla con la condición de que lo devuelva cuando sea rica y famosa. En el reportaje se habla de una chiquilla de quince años que viajó sola a Tokio con la promesa de encontrar allí su gran oportunidad, en Berlín perdió el enlace y se encontró absolutamente perdida sin saber que hacer ni a quien acudir. Finalmente consiguió llegar a Tokio, donde o paradojas de la vida, después de recorrer todas las agencias de moda del país con su book bajo el brazo fue incapaz de hallar la tan ansiada oportunidad. Finalmente volvió a su casa, triste, desolada y con un montón de sueños rotos que nunca llegarán a realizarse, por si fuera poco debía miles de dolares a la “cazatalento” que tuvo la genial idea de descubrirla. Como ella hay muchas otras niñas, todas ellas con sueños rotos, soñaban con ser grandes estrellas de la moda, pero al final han debido aceptar que su vida es la que es y jamás será otra cosa. Digo yo, los cazatalentos de marras mejor se quedaban en su casa y dejaban de jugar con las vidas de estas niñas, ¿no es así?

lunes, 19 de marzo de 2012

Una velada mágica e inovildable

Este fin de semana no tenía ningún plan especial, por lo que una de mis compañeras del coro en el que canto me animó a acercarme hasta Oviedo a ver al León de Oro, uno de los mejores coros que tenemos en Asturias, y por qué no decirlo en España.
Así que el sábado cogí el autobús rumbo a Oviedo para ver el ensayo general en el Auditorio Príncipe Felipe, debo decir que ya entonces me dejaron con la boca abierta, la armonía de sus voces, y la afinación con la que cantaban me sobrecogieron sobremanera. De vez en cuando Peter Phillips, director invitado para la ocasión les ordenaba parar para matizar alguna que otra cosilla, y yo que estaba tan extasiada me preguntaba que habrían hecho mal, ¡si sonaban como los mismos ángeles!.

El domingo por supuesto no me quise perder el concierto en la Catedral de San Salvador, marco de incomparable belleza para un buen número de piezas renacentistas, entre ellas dos piezas del gran compositor español Tomás Luis de Victoria.

La expectación era máxima, la catedral estaba a rebosar, mucha gente se quedó de pie al no conseguir asiento, pero no importaba nada el cansancio, la ocasión lo merecía y ellos no defraudaron.

Desde la primera pieza se puso de manifiesto no sólo la increíble belleza de sus voces, sino también su profesionalidad, ¡cuántas horas habrán dedicado a preparar este concierto!, y sobre todo el buen gusto a la hora de elegir un repertorio hermoso, difícil, pero sobre todo muy bien trabajado.Cuando llegaron las dos piezas de Victoria como colofón final, la gran mayoría de los presentes estábamos ya en el séptimo cielo, debo decir que casi me hacen llorar. La ovación final parecía no tener fin, y ellos como no podía ser de otra manera nos dedicaron como bis la primera pieza del concierto, y a pesar de todo nos supo a poco, ¡tanta belleza debería durar eternamente!

En definitiva, el concierto del domingo en la catedral fue uno de los más hermosos que he visto en mi vida, y para muestra un botón, una de las piezas que cantaron ayer: Vidi Speciosam del gran Tomás Luis de Victoria.

Ahora a la que escribe le toca ensayar sus piezas del mismo modo profesional y metódico que realizan este grupo maravilloso de cantantes.



viernes, 16 de marzo de 2012

Yo también sé lo que hay que hacer


Lo malo de estar en situación de desempleo no es que no tengas dinero para gastar, que también lo es, aunque en mi caso dispongo de unos ahorros que me permiten tirar una temporada,  eso sí con mucha prudencia, porque no durarán eternamente.

No, lo malo de estar desempleado es que todo el mundo se cree con derecho a decirte lo que tienes que hacer,  es como si el desempleado fuera además de desempleado tonto, después de todo si ha llegado a esa situación por algo será, ¿no?.

Pues no, no somos ni tontos, ni hemos llegado a esta situación por gusto, hay una crisis global y como nosotros hay muchos más, todos en la misma situación, mandando currículums sin parar de los que luego no volvemos a oír hablar. Ponemos de nuestra parte lo que haga falta para que nuestro periplo por el INEM sea lo más breve posible, algo que no siempre está en nuestra mano, ya que no podemos contratarnos a nosotros mismos, a menos que creemos nuestra propia empresa, y no está la cosa para ello.

El caso es que los desempleados, no somos ni apestados, ni tontos, y desde luego lo que sí nos sobran son ganas de demostrar lo que valemos en una empresa, seguramente si nos dieran la oportunidad seríamos mucho más competentes que muchas personas. Somos personas inteligentes, sabemos muy bien lo que queremos, y desde luego todavía tenemos capacidad de decisión, por lo que no necesitamos que todo el mundo nos diga lo que tenemos que hacer, eso ya lo sabemos  perfectamente.

Así que a partir de ahora cuando usted vea una oferta de empleo, hágamela llegar, es posible que no la haya visto, pero no me diga que tengo que mandar el currículum, eso ya lo sé yo. Tampoco hace falta que elaboren un listado de empresas al que acudir, eso también lo he hecho yo. Pero sobre todo no me digan lo que tengo que hacer, ni que decisiones debo o no tomar, soy yo la que tiene que decidir mi futuro, y seré yo la que diga a dónde debo o no ir.

No me juzguen, hoy soy yo quien está en esta situación, pero la vida da muchas vueltas, nunca se sabe lo que puede pasar, y desde luego yo no sería quien le juzgaría a usted.

Estoy muy cansada de que todo el mundo hable u  opine sin tener ni idea de lo que dice, pero sobre todo sin tener en cuenta lo que yo quiero, algo que debería estar por encima de todo lo demás, ¿acaso no debería ser así?


martes, 13 de marzo de 2012

Juliet, historia de una niña soldado

Juliet podría ser una niña normal, como tantas otras que hacen botellón en nuestros parques, o juegan con un móvil de última generación, sin embargo su vida dio giro radical un aciago día cuando tan sólo tenía 14 años.

La propia Juliet contaba su historia a unos asombrados niños londinenses que no daban crédito a lo que estaban escuchando:

"Yo tenía catorce años, igual que vosotros, iba al instituto, igual que vosotros,  pero un día un grupo de hombres armados, muchos de ellos niños igual que yo me secuestraron, después me violaron, me pusieron un arma en las manos y me obligaron a matar".

Juliet quedó embarazada y poco tiempo después sufrió un aborto espontaneo, su historia podría ser la de cualquier otro niño africano obligado a empuñar un arma, viéndose así desposeído de manera brutal de su inocencia para siempre. Es un drama demasiado frecuente en África, del que sin embargo no se habla lo suficiente, quizá historias como la de Juliet no interesan en una sociedad inmersa en una crisis económica brutal que  parece no tener fin.

Las vidas de estos niños cambian para siempre el día en que un grupo de desalmados se cruzan en su camino y deciden jugar con sus vidas, obligándoles a jugar al juego de la guerra, en el que muchos de ellos perderán su vida, algo que parece no importarle demasiado a estos desaprensivos.

Afortunadamente Juliet pudo salir de esa espiral de miedo y violencia, hoy dedica su tiempo a dar a conocer su historia a otros niños más afortunados que ella, sin embargo el trauma de su terrible experiencia permanecerá para siempre en su memoria, pues no se puede cambiar el pasado.

Me gustaría dar a conocer la historia de Juliet y de tantos otros niños soldado que al igual que ella un día fueron obligados a empuñar un arma, ojalá que más pronto que tarde alguien ponga fin a su sufrimiento y les devuelva su infancia y su inocencia.