sábado, 15 de junio de 2013

El Amante, Marguerite Duras

Todo empezó con una frase: “Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde”, mi amiga Mary Mar Camino de Confesionesde una Community Manager y El desván de las mariposas, dio por sentado que yo sabía de sobra quien había escrito esa frase. Sin embargo, yo no tenía ni idea, me sonaba de algo, pero no estaba segura, así que corrí rauda y veloz a buscar en Internet la frase en cuestión, y descubrí a a Marguerite Duras. Como no podía ser de otra manera, le confesé a Mary Mar que había hecho trampa, y no me había leído el libro, entonces ella me dijo que se trataba de El Amante, “tienes que leerlo, te va encantar”, me dijo. Así que le prometí que en cuanto acabara los exámenes me pondría con él. Encontré el libro en cuestión, y me puse a leerlo presta y deseosa, y cuando estoy a punto de terminarlo, me doy cuenta de que me he equivocado de libro, estaba leyendo El Amante de la China del Norte, que retoma la historia de El Amante. ¡Ay madre!, ¡menudo lío!, y Mary Mar esperando la crónica.
 Claro, ya había sucumbido ante los encantos literarios de Duras, la historia atormentada de la niña ya me había enganchado, así que corrí rauda y presta en busca del libro correcto. Como no podía ser de otra manera, lo devoré. La historia es tan conmovedora como desgarradora, hay momentos en los que no puedo evitar sentirme identificada con la chiquilla, y hay otros en los que su dolor me llega tan hondo, que pienso que no voy  a poder seguir respirando. Como ella lloro, por un amor que no pudo ser, que no me quiso mirar, que no me quiso entender. Lloro con esa niña que vive un amor prohibido, que mantiene una relación de amor odio con su madre, y que no puede evitar dejar de amar a ese hermano pequeño, sin el que no sabe vivir. Al igual que ella yo también me he sentido alguna vez fuera de lugar, que no pertenecía a ningún sitio, y me he encontrado igual de sola que ella. He buscado una mano amiga  a la que poder aferrarme cuando todo se derrumbaba a mi alrededor, por suerte yo sí la encontré.


Entonces me pregunto, ¿quién fue Marguerite Duras? ¿Por qué no la había descubierto hasta entonces? Consulto la wikipedia, ¡qué gran invento!, y descubro que nació en Saigón, y que pasó la mayor parte de su infancia en la Indochina francesa, lo que marcó para siempre su carácter y su forma de ser. Los parajes en los que creció aparecen reflejados en muchas de sus novelas, así como su atormentada vida, con una madre que no fue capaz de amarla, y un hermano mayor abusón y estafador, que fue la causa de muchos de sus desvelos y de los de su madre. Sigo indagando, y además, descubro que fue directora de cine, guionista, ¡nada se le resistía! Pero, además, se unió a la resistencia francesa en tiempos de la ocupación nazi, por lo que estuvo a punto de ser deportada a un campo de concentración, la actuación de François Mitterand fue providencial. Sin embargo, su esposo sí que fue deportado, por lo que ella, que había pensando en divorciarse, se  ocupó y cuidó de él cuando regresó enfermo y no tenía a donde ir. Su vida merece mucho más que una entrada en este blog, da para escribir una novela y dirigir una película, es de esas mujeres que dejan huella, sus palabras calan hondo, y sus personajes atormentados y solitarios, podrían ser nuestro propio reflejo en el espejo. ¿Quién no ha sentido miedo alguna vez?, ¿quién no ha sentido que la vida se le está escapando entre los dedos? ¿Quién no ha querido salir corriendo alguna vez? Sin duda todos y cada uno de nosotros nos hemos sentido así alguna vez, hemos estado en la más absoluta oscuridad, pensando que jamás volveríamos a ver la luz. Por suerte siempre hay alguien dispuesto a encender una vela para guiarnos. Yo os encontré a vosotros, a Mary Mar, a Lidia, Emma, Laura, pero también a las chicas de la UNED, a ti que me escuchas aunque a veces me ponga tonta, mis hermanas, y la gente del coro. Tengo el blog, que es parte de mi alma, y así encuentro y descubro mi propia voz.
Cierro el libro, miro hacia la ventana y veo los mismos edificios de siempre, pero hoy tienen otra luz, que sale de mí, la veo, y me doy cuenta, de que aun es pronto en mi vida, y por supuesto no es demasiado tarde. La vida me espera y yo pienso salir afuera a vivir como nunca lo he hecho antes.


Gracias Mary Mar, gracias Marguerite Duras, mi vida ya no volverá a ser la misma.

No os puedo dejar sin música, así que he pensado en Édith Piaf, esa mujer que también tuvo una vida atormentada, salpicada de momentos de soledad y desamor, que al igual que la pequeña de la novela, tan solo buscaba ser amada.


2 comentarios:

  1. Noelia,

    Me dejas sin palabras, sin respiración. No puedo darte mas que las gracias por ser quién eres y demostrarme que en este mundo pueden existir personas tan espléndidamente maravillosas como tú.

    Solo las personas que hemos amado el amor, la vida y a las personas sabemos lo que se puede llegar a sufrir, encontrar gente con la suficiente sensibilidad humana para entenderlo no es imposible, tu eres la prueba de ello, pero es tremendamente difícil.

    Me siento muy afortunada de haberte encontrado en mi camino, de que formes parte de mi vida.

    Gracias Noelia, por ser una mujer tan especial.

    Un abrazo de Oso enorme y mil besos.

    Tu amiga que te quiere,

    Mary Mar Camino

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  2. Gracias a ti Mary Mar, y a Lidia, y a todos los demás que estáis siempre ahí. El amor como la vida es una carrera de fondo que a veces está plagada de obstáculos, pero merece la pena vivir y amar. Un beso muy fuerte además de un abrazo de oso gigante.

    Noe

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