lunes, 27 de mayo de 2013

Esperando el verano

Llevo unas semanas un poco complicadas, con problemas digestivos varios, y los nervios de punta, que me imagino que algo habrán tenido que ver con lo primero; ambas cosas se han confabulado para que deje mi blog un poco abandonado, algo que le vamos a poner remedio, al menos por unos días, porque la semana que viene vuelven los exámenes y ya no habrá tiempo hasta por lo menos el día 8.

Hace unos días veía un documental en La 2 muy interesante, de esos que le gustan mucho al primo Luis, sobre las estrellas y todo lo que grandes investigadores, como Galileo, descubrieron en su día sobre nuestros astros. El caso es que yo jamás me había preocupado demasiado por esas cosas, pero no sé por qué captó mi atención, quizá será porque alguien dijo que somos polvos de estrellas, es decir, que estamos hechos del mismo material que las estrellas. Esto me hizo pensar en otro genio, Shakespeare, que en una de sus obras más bonitas, La Tempestad, decía por boca de Prospero: “Somos el mismo material que los sueños”, precioso, ¿verdad?

El caso es que tanto uno como otro me han hecho pensar en mis abuelos, a quienes de vez en cuando vuelvo a ver en sueños, lo que me hace sentirme mucho mejor, en paz, es como si no se hubieran ido del todo, es decir, que dejaron una parte de ellos en mí que nunca podrá morir. Y de vez en cuando miro a nuestro contaminado cielo, y pienso al ver esa estrella que parpadea que quizá es mi abuela guiñándome un ojo, para que siga estudiando con la confianza de saber que lo voy a aprobar todo, y si no lo hago, no pasa nada, para eso está septiembre. Me he sentido mucho mejor estos días, agobiada, cansada, hasta de mal humor a veces, pero mucho mejor, todo pasa, y aunque siempre se echa de menos a los que ya no está, el tiempo lo cura todo y poco a poco los buenos recuerdos van floreciendo.

Que ganas de que llegue el verano
www.fotofrontera.com

Después he pensado en todos esos nuevos amigos que estáis en el ciber espacio, en Mary Mar, en Lidia, en Emma, Alberto, Ana Carmen, Julio, Esther, y no sé, si me olvido de alguien, que me perdone, en la gente de la UNED, y en tanta gente que  ha llegado a mi vida en estos días. Me hacéis sentir mucho mejor, más contenta, más segura de mi misma, y con muchas ganas de comerme el mundo, y nada mejor que empezar lanzándome a un montón de exámenes de cabeza la semana que viene, ¿verdad? Tenemos todo un verano por delante en el que las cosas seguro que  irán mucho mejor, así que vamos a disfrutarlo a tope, tú también Fernando, ya verás como todo pasa, te lo digo yo que he pasado por momentos malos, malos, pero han quedado atrás, porque todo pasa, date tiempo y ya verás como vuelves a sonreír.

Como no os puedo dejar sin una pieza de música hoy he pensado en Eva Cassidy, que interpreta Fields of Gold de Sting, una canción preciosa que nos hace pensar en el verano, ese verano que todos estamos esperando con ansia. Feliz semana y a comeros el mundo.




martes, 14 de mayo de 2013

Desempleado no significa estar parado


Hoy quería hacer una entrada muy rápida, porque el estudio ya me apremia, la recta final del curso ya ha dado comienzo y ahora mismo estoy que no paro de estudiar, todo sea por tener después un verano tranquilo y relajado.

Mis amigos de No quiero ser portada de los lunes al sol siguen haciendo de las suyas, así Ana Carmen ya ha sido entrevistada en la radio, y las entradas en el blog se siguen sucediendo, para que todos podamos aportar nuestro granito de arena. Yo también prometo unirme a vuestro clamor en cuanto pasen los exámenes el día 7 de junio, que ya queda menos.

El caso es que somos muchos, cada día más por desgracia, y todos tenemos talento, por lo que no merecemos lo que nos está pasando, sin embargo, no hay que dejarse llevar por el desánimo, ese pozo sin fondo del que es tan difícil salir. Siempre hay algo que podemos hacer, y no hablo solo de cursos para desempleados, en los que más tarde o más temprano perdemos la fe, porque al final no sirven para nada, como las prácticas, que a veces tan solo sirven para que la empresa cobre una subvención, y luego si te vi no me acuerdo. No, hay muchas cosas que podemos hacer, como volver a estudiar una carrera, o una FP, ¿por qué no?, hace poco me comentaba mi compañera Virginia, amiga Unediana, que tiene una amiga que está estudiando una y por las tardes va a la escuela de idiomas. Lo que necesitamos en estos momentos es sentirnos activos y valorados, y cuando te esfuerzas mucho por algo al final siempre acaba por llegar la recompensa, y eso vale mucho, nos devuelve el ánimo y la confianza perdidos.

Estar desempleado no significa estar parado, todo lo contrario, a veces es una buena oportunidad para recuperar el tiempo perdido, y retomar aquello que hemos dejado pendiente, los estudios que abandoné, ese idioma que siempre quise aprender, o cualquier otra cosa que os llene. No os dejéis llevar por el desánimo, no importa que os hayan dado con las puertas en las narices en la empresa de vuestros sueños, seguro que algo mejor espera en el camino, así que ánimo y a buscarlo, vuestro momento seguramente estará por llegar.

No me quiero despedir sin dar las gracias a todos los que me habéis hecho llegar vuestro cariño y apoyo en estos días, que sois muchos, he pasado malos momentos pero estoy volviendo a ser la de antes, el tiempo todo lo irá curando ya sabéis. También quiero reiterarle todo mi apoyo a Fernando, que está pasando por un mal momento y creo que ha sido provocado por algunos personajes siniestros con los que tuvo la desgracia de toparse, ¡ánimo Fernando!, que tú vales mucho. Y como no a Lidia que siempre está ahí, que te falta  tiempo para preguntar cómo voy llevando la pérdida, eres un sol y un encanto, ya verás que pronto estoy de nuevo en marcha. Tampoco me quiero olvidar de Emma, Esther y Mary Mar, ositos que siempre están cuando hace falta, y de Alberto, que le faltó tiempo para tenderme su mano. No sé si me olvido de alguien, ¡ay sí!, Alfredo, que tantas veces me ha nombrado fan de la semana, en cuanto pasen los exámenes te vuelvo a dar la lata en Facebook, prepárate a leer comentarios.  Y a otro Alfredo, que me dio clase hace un tiempo de diseño de páginas web, que hace poco ha tenido la valentía de dejar su cargo de concejal, porque sintió que si no lo hacía traicionaba sus principios, ¡ole por ti Alfredo!, ya podían ser todos como tú.

En fin, que muchas gracias a todos, me tengo que poner a estudiar sin parar, pero en cuanto pasen los exámenes vuelvo a la carga, porque a mi no me va a detener, porque como dicen mis amigos: Yo no quiero ser portada de los lunes al sol, y desde luego parada no estoy. 

Y como no os puedo dejar sin una bonita pieza de música me gustaría regalaros una hermosísima pieza, El lamento de Dido, de la ópera de Purcell Dido y Aeneas, en la voz de una gran cantante que me ha descubierto Leila una compañera de grado de las islas Canarias con quien tengo mucho en común, espero que os guste.


miércoles, 8 de mayo de 2013

No te detengas, que no te detengan


Hoy revisando el tráfico de mi blog he reparado en que tenía muchas visitas de un blog que no conocía, he seguido el enlace y he dado con un autor angustiado, alguien ha quien la vida y las circunstancias han llevado a una depresión, de la que está intentando salir con todos sus medios.
Pero claro, la depresión es un enemigo acérrimo al que cuesta mucho derrotar, la enfermedad de la tristeza, como muchos la llaman, se mete dentro del alma y aprisiona a quien la padece hasta el punto de que a veces le duele hasta respirar. A menudo esa persona no sabe si va a poder seguir adelante, el mundo aparece lleno de obstáculos, que parecen imposibles de superar, y en esos momentos muchas personas se sienten tan mal, que a veces deciden poner punto y final a sus vidas, pues estas se hacen demasiado pesadas de sobrellevar, por lo que deciden dejar de ser una carga para sus familiares y amigos.

Es por eso que hoy me gustaría pedir un poco de compresión para las personas con enfermedades mentales, ya sea depresión o cualquier otra enfermedad psiquiátrica. Son muchas las personas que padecen este tipo de enfermedades, a menudo se ven estigmatizados por una sociedad que les de la espalda, incluso es habitual que se les tilde de vagos y egoístas, que depositan la pesada carga de su existencia en los demás, familiares y amigos que ya no saben qué hacer para ayudar a esa  persona, y que en muchas ocasiones se ven desbordados por las circunstancias. Desgraciadamente en torno a las enfermedades mentales hay mucho desconocimiento, alguien que conozco me hablaba de la enfermedad de un familiar lejano suyo, como si fuera un cotilleo más: “tiene esa depresión tan grande, esquizofrenia”, me dijo con toda tranquilidad. Mi cara debió ser todo un poema, el muchacho del que ella habla no padece esa enfermedad ( por cierto bien medicada y con un seguimiento adecuado es igual que una diabetes, y esos enfermos llevan una vida absolutamente normal, pero claro la sociedad no lo ve así) sino depresión maníaco depresiva, que no es lo mismo. El caso es que este muchacho, que ha sufrido mucho a lo largo de su vida, pasa temporadas muy malas en la que el mundo se le hace muy cuesta arriba, y a menudo siente que no puede con el peso de la vida, en esos momentos no valen consejos del tipo alégrate, anímate, cambia esa cara hombre, ¡qué más quisieran! En contra de lo que la gran mayoría de las personas piensan, las personas que sufren esta enfermedad no tienen ningún control sobre sus emociones, a veces incluso estas se deben a problemas orgánicos, un nervio que se inflama, alteraciones hormonales, lo que hace muy complicado dar con el tratamiento adecuado. En otros casos el enfermo ha pasado por una situación traumática que le ha llevado a enfermar, bien en el trabajo o una situación familiar adversa, el caso es que de nuevo esta persona no tiene control sobre sus emociones, porque la enfermedad se ha adueñado de ellas, y aunque tratan con todas sus fuerzas de ganar la batalla a menudo sienten que la están perdiendo.
A veces nos sentimos tan solos
como el árbol de la fotografía



Yo no sé que es lo que habrá llevado a esta persona ha sentirse así, pero de lo que sí estoy segura es de que hace todo lo que puede por salir adelante, nada más le gustaría que poder salir al parque con sus hijas, volver al trabajo, en fin, volver a ser el de antes. Pero la recuperación es lenta y a menudo está plagada de baches que llevan a una nueva recaída, pero estoy segura de que más tarde o más temprano habrá una luz al final del túnel, y seguro que la verás, porque la voluntad de salir adelante te hará verla. Así que Fernando ánimo, el camino está lleno de baches, pero no es un camino sin final, vuélcate en los tuyos, que son los que de verdad cuentan, ya que siempre estarán ahí, y no te preocupes por lo que no hayas podido alcanzar, todos tenemos sueños rotos, pero yo he descubierto que cuando un sueño muere nace otro, y este es igual de bonito que el primero. No hace tanto tiempo que yo caminaba entre sombras, también me cuesta dormir por las noches, y más estas últimas semanas, en las que tanto pienso en mis abuelos, pero todo tiene un principio y un final, y ahora por fin veo una luz que brilla con gran intensidad, y sabes una cosa: esa luz está dentro de mí, solo tuve que abrir los ojos para verla. No te detengas Fernando, y como dicen que la música es el alimento del alma, he decidido compartir con todos vosotros una bonita pieza  musical de esas que curan el alma, como estamos en primavera que mejor que escuchar la primavera de Vivaldi, es alegre y preciosa, y por lo menos a mí me cura todas las tristezas. 


lunes, 6 de mayo de 2013

En algún lugar hay una niña que sueña


Desde siempre me ha preocupado la situación de las mujeres en algunos países, como he dicho muchas veces, no elegimos el lugar en el que nacemos, es algo que sucede totalmente al azar, y sin embargo, es lo que determina que podamos tener una vida digna o una existencia poblada de miserias. Para algunas mujeres, por el mero de hecho de su condición femenina, la vida está llena de dificultades, no se les permite ir a la escuela, son obligadas a casarse a muy temprana edad, incluso a veces son asesinadas con total impunidad en nombre del honor familiar. También se les niega el derecho a recibir una educación esmerada y de calidad, que les permitiría tener una vida digna y salir de la miseria y la pobreza que caracteriza sus vidas.

Ayer vi un interesante reportaje en la BBC realizado en Pakistán, una periodista con muchas agallas entrevistaba a una de las amigas de Malala, esa niña tan valiente que casi pierde la vida por reivindicar su derecho a la educación. Sus amigas relataban el miedo que sienten cada vez que se dirigen a la escuela, ya que los talibanes no han cesado en sus ataques y amenazas, y a menudo sienten que sus vidas están en peligro por el mero de hecho de ir a la escuela. En la mente de todas ellas está el ataque que casi le cuesta la vida a su amiga, y por supuesto tienen miedo, ya que mañana podrían ser ellas las víctimas de un ataque similar. Sin embargo, no se rinden y todos los días desafían su miedo y se dirigen al colegio, donde siguen soñando con un futuro mejor, en el que quizá serán médicas o abogadas, ¡quien sabe!, quizá hasta alguna de ellas se convierta en defensora de los derechos de las niñas.
Una de las niñas me pareció especialmente valiente, le contaba a la periodista que si bien ha sido amenazada de muerte por los talibanes, amenaza que se extiende  a su familia ya que sus padres y hermanos también han sido amenazados, no piensa dejar de estudiar. Sus padres la apoyan sin reservas, sin embargo, el miedo era patente en sus ojos, “¿qué pasará si mañana deciden atacarme a mí?”, se preguntaba, tal vez se hable del caso en todos los periódicos del mundo, ¿pero de qué le servirá a ella si  muere?, evidentemente de nada.

Ella al igual que cualquier otra niña merece una vida digna, que solo podrá ser alcanzada por medio de una educación digna y de calidad. No podemos consentir que la sinrazón y la ignorancia de un grupo de dementes pongan fin a sus sueños.
Hay muchas niñas en muchos lugares que sueñan con una vida mejor, desgraciadamente a veces la pobreza, y en la mayor parte de las ocasiones la ignorancia y unas tradiciones injustas y trasnochadas, les arrebatan ese derecho. Mientras el mundo mira para otro lado, nos compramos el smartphone de última generación, el coche último modelo, y no dejamos de hablar por el WhatsApp, y así nos olvidamos de que en muchos lugares hay gente que sufre y necesita de nuestra ayuda, pero sobre todo necesitan que volvamos la vista hacia  ellos y apoyemos sus reivindicaciones, porque todos juntos podemos hacer de este mundo un lugar más justo e igualitario para todos.

Os dejo con un vídeo promocional de la ONG Plan de su campaña titulada "Por ser niña", donde abogan por el derecho a la educación de las niñas.




viernes, 3 de mayo de 2013

Porque los like no salvan vidas


Hoy viernes por fin ha salido el sol en Asturias, después de tantos días de lluvia ya necesitábamos ver a Lorenzo por aquí, lo que me ha hecho sonreír de nuevo, después de muchos días grises.

El caso es que ayer leí un post en el blog de Esther Maderuelo que me pareció muy interesante, y sobre el que me gustaría reflexionar, el post versa sobre la campaña de UNICEF y Médicos sin fronteras titulada “Los likes no salvan vidas”. Esta  campaña que apela a nuestra solidaridad, nos recuerda que no basta con regalar un me gusta o compartir una actualización de estado, ya que esos actos de solidaridad por si mismos no generan ningún beneficio tangible que pueda ayudar a tantas personas en situación grave. Esther entonces se plantea si las redes sociales no son más que  humo, ya que si bien ayudan a difundir ciertas campañas de actuación, no sirven de nada si no generan ingresos, ya que como bien dicen los me gusta no salvan vidas, son las donaciones las que lo hacen.

El caso es que como bien dice Esther las redes sociales son canales de información, ni más ni menos, que sí que ayudan a hacer más visibles realidades que de otra forma posiblemente permanecerían olvidadas. Entonces nos recuerda que si bien es importante dar a conocer estas realidades, quizá la mejor manera de apelar a la sensibilidad de los ciudadanos sea destacar todo lo bueno que se puede llegar a hacer con nuestra solidaridad.

Entonces me puse a soñar, y me imaginé a una niña pequeña, que todos los días se levanta para trabajar, ya sea en un basurero de Guatemala, o en una fábrica de ropa en Bangladesh. Pero llega un día en que es apadrinada, y gracias al esfuerzo solidario del alguien a quien ni siquiera conoce, llega un día en que se levanta temprano para ir al colegio. Ese día comienza una nueva vida para esa pequeña, se abren un sinfín de expectativas, con nuestra ayuda conseguirá terminar la educación básica, y quien sabe, quizá hasta sueñe con hacer una carrera universitaria, y llegue a ser médico o abogada, y consagrará su vida a mejorar las condiciones de vida de otros niños.
Me imaginé también el futuro de un niño en África, que todos los días trabaja en una plantación de cacao, en régimen casi de esclavitud, hasta que un día es liberado, gracias a la intervención internacional. Ese niño ahora forma parte de un programa de liberación de niños esclavos, entonces de nuevo se abre un gran abanico de posibilidades, puede ir al colegio, y más tarde estudiará derecho, quizá hasta llegue a ser juez, y  dedicará su vida a perseguir a quienes todavía hoy trafican con esclavos.

Estas son solo dos historias soñadas por mí, ¡pero quien sabe!, la solidaridad mueve montañas, y tal vez estas historias mañana puedan ser realidad, dependen de personas como nosotros, que si bien no estamos en el mejor momento para ser solidarios, siempre hay algo que podamos hacer. Incluso la más pequeña aportación puede cambiar la vida de alguien, y si no podemos siempre conoceremos a alguien que sí pueda hacerlo, ¿no es así?

Os dejo con el vídeo de esta impactante campaña promocional de UNICEF