domingo, 28 de septiembre de 2014

El Viaje de Pau



Como ya sabéis todos por mi última entrada, hace muy poco he tenido la suerte de ser la anfitriona de un libro viajero que, me  ha hecho reflexionar mucho sobre diversas cuestiones:  en primer lugar me doy cuenta de que en estos tiempos  todos andamos a la carrera y  nos hemos olvidado de lo que realmente importa en esta vida. Vivimos rodeados de tecnología y a veces dejamos de apreciar la verdadera belleza del mundo que nos rodea. El protagonista Pau es un hombre de éxito con un gran trabajo y una vida casi perfecta, sin embargo no es feliz y siente que la vida se le está escapando entre los dedos. ¿Cuántos de nosotros nos pasamos horas enganchados a nuestras diferentes redes sociales dejando de lado a nuestros amigos y familiares?. Lo mejor es sentarse con ellos a tomar un café, o simplemente dar un paseo por algún lugar tranquilo donde podemos hablar con tranquilidad y disfrutar de nuestra mutua compañía.
¿Por qué nos empeñamos en comunicarnos solo en nuestras redes sociales?,
es mucho más gratificante tomar un café y charlar en directo con ellos.

En estos tiempos se tiende a rendir culto a la belleza, si no eres joven y guapa, o en su defecto lo pareces, no eres nadie. La moda también ocupa un lugar destacado en nuestra sociedad, por lo que muchas personas dedican gran parte de su vida a conocer las tendencias del momento que, en este mundo cambiante y vertiginoso son efímeras.  Juzgamos a las personas por su apariencia física, y a menudo valoramos en exceso esa juventud que nos negamos a dejar atrás sin darnos cuenta de que esta no es más que “una enfermedad que se cura con los años” (George Bernad Shaw). ¿Cuántos abuelos se encontrarán solos en estos momentos? Por desgracia muchos hijos y nietos no encuentran ni un solo momento en sus atareadas vidas para visitar a quienes han trabajado duro para ellos. Y esta es una gran lección que todos deberíamos tener en cuenta antes de relegar a personas que poseen esa sabiduría que solo dan la edad y la experiencia. Ya sabéis todos lo que opino de la dichosa discriminación por edad, estoy cansada de escribir sobre ello.

Pero si hay un tema que Benjamín aborda con gran sensibilidad y sin demasiada carga dramática es  la recuperación de la memoria histórica. Ha hecho un gran trabajo de documentación de manera que la historia que nos relata en el libro podría haber sucedido realmente, al menos yo lo he visto así. Cede parte del protagonismo a una de esas muchas personas a las que un día silenciaron, y nos ofrece su punto de vista en un diario muy conmovedor. También ofrece el punto de vista de los familiares que se siguen preguntando por qué su padre y no otro, ¿qué habría hecho para merecer algo así? Por supuesto no hay respuesta, nadie merece ser ejecutado al amanecer de un aciago día, pero el dolor de la pérdida se acrecienta cuando sabemos que nuestro ser querido no ha tenido la oportunidad de defenderse en un  juicio justo. Por desgracia es una realidad que sucede en muchos lugares, por eso yo creo que no se debe enterrar la verdad como si no hubiera sucedido nada, como si estas personas jamás hubieran existido. Lo primero que debe hacer un pueblo que aspira a vivir en paz y armonía es reconocer los errores del pasado y aprender de ellos para que no se puedan volver a repetir. Hacer justicia con todas esas personas que hoy yacen en alguna cuneta olvidada debería ser  algo prioritario. Muchas personas siguen preguntándose dónde estarán los suyos, padres, hijos, hermanos, amigos... que un día fueron arrancados de sus vidas. El dolor de la pérdida, de la injusticia siempre estará ahí y nada lo mitigará, sin embargo, para que ese duelo pueda llegar a su fin necesitan saber en qué lugar están esas personas, y esa es una reivindicación muy legítima que Benjamín ha defendido con gran acierto. 
Ha sido un gran honor ser la anfitriona de Pau durante
estos últimos días.
He pasado unos días muy amenos leyendo el Viaje de Pau, creo que es un buen libro, y os recomiendo que lo leáis, seguro que no os vais a arrepentir. También recomiendo que sigáis el blog de su autor Benjamín: La recacha. 
Quiero dar las gracias a Benjamín por hacerme partícipe de esta aventura que he disfrutado mucho. También quiero darle las gracias a Ana de Valencia, que fue quien me hizo llegar el libro. Por supuesto también hay que dar las gracias a Mary Mar, gran amiga de este mundo 2.0, que fue la que tuvo la idea, ¡eres genial Mary Mar!, no lo olvides.
Y sabéis lo mejor de todo, que Benjamín me ha regalado un ejemplar de su maravilloso libro, ¡qué detalle!, si participar en este proyecto ya fue un premio.
Definitivamente El viaje de Pau es un buen libro que me gustaría recomendaros, sin duda no os arrepentiréis. Benjamín es un autor independiente, por lo que si queréis haceros con su libro os tendréis que dirigir a su sitio web. 
Y para terminar me gustaría compartir con todos vosotros esta preciosa Romanza de Salvador Bacarisse, ya le he compartido en alguna otra ocasión ya que viene acompañada de un vídeo que nos recuerda el horror sin sentido de las guerras. Como bien dice Benjamín en su blog nadie gana realmente una guerra, pero si hay alguien que sale perdiendo en cualquier conflicto armado es el pueblo llano, que es quién realmente vive a veces con resignación pero mucho dolor el hambre y el dolor que causan las guerras.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Pau y yo

Este verano mientras pasaba unos días de descanso en Ciudad Real supe que Benjamín Recacha, a quien sigo en las redes sociales Facebook y Twitter, buscaba anfitriones para su libro: El viaje de Pau, que estaba recorriendo diversos lugares de España para dar a conocer su historia. La idea de colaborar y acoger en mi casa a un libro viajero me pareció fascinante, por lo que enseguida me presenté voluntaria y tuve la suerte de salir elegida. El libro llegó a mis manos desde Valencia aproximadamente hace un mes después de haber recorrido lugares tan diversos como Lanzarote, Valencia, Llanera, entre otros muchas ciudades españolas. También había visitado infinidad de museos y lugares de gran interés cultural como la casa de José Saramago en Lanzarote. Cuando lo recibí en mi casa lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de recuerdos que acompañaban al libro, desde un ticket de metro, hasta un pequeño libro de poesía que me pareció excepcional, “¡qué detalle tan hermoso!”, pensé. Así que yo decidí que tenía que hacer algo parecido con el libro. Se me ocurrían infinidad de lugares emblemáticos y de enorme belleza que podía visitar en compañía de Pau. Pensé que acudir con él a Deva, o a los Lagos de Covadonga o de Somiedo, parajes de gran belleza. También podía haber realizado la ruta Clariniana, que celebra la singular relación del gran escritor Clarín con el concejo de Carreño, al que ya sabéis que estoy muy ligada.
Por desgracia a veces en la vida surgen imprevistos y cuando el libro llegó a mis manos yo estaba trabajando a tres turnos, por lo que no pude dedicar todo el tiempo que hubiese querido para llevar a Pau de viaje por esos rincones de mi tierra que tanto me gustan. El primer sitio que visitó conmigo Pau fue mi lugar de trabajo, ya que me acompañó durante alguno de mis turnos. Allí le presenté a Pau a una de nuestras supervisoras, que quedó francamente impresionada por la historia y me animó a seguir apoyando a su autor. La noche de trabajo de ese turno se me hizo mucho más llevadera con Pau y sus amigos. Entre llamada y llamada yo arañaba tiempo para seguir leyendo una historia que me ha conmovido y me ha hecho reflexionar mucho, prometo publicar una entrada próximamente con todo lo que este libro me ha enseñado.  
Pau y sus amigos me llevaron de viajeurante una de mis noches
de trabajo por el hermoso valle de la Pineta
Vosotros diréis que mi lugar de trabajo no es un lugar muy hermoso para llevar a un invitado tan ilustre como Pau, y tal vez no lo sea. Por ese motivo decidí que Pau debería conocer alguno de esos lugares en los que yo me siento muy a gusto, y así decidí que debía venir conmigo al parque de los Pericones. Normalmente suelo dar un paseo alrededor del cementerio de Ceares donde reposan mis abuelos paternos Ana María y Valeriano. Luego vuelvo a la parte más antigua del parque desde donde se puede observar la ciudad hasta la zona de la Campa Torres, y allí siempre encuentro algún rincón tranquilo para leer. La verdad es que la historia ya me tenía enganchada y  me quedé allí hasta que prácticamente la terminé. Tan enfrascada estaba en la lectura que olvidé sacarle una foto a Pau, algo que sé que su autor le habría gustado mucho, por lo que me temo que la foto que podéis ver aquí no es de ese día sino de otra ocasión.
Le mostré a Pau este precioso rincón de Gijón, al que procuro
escaparme de vez en cuando en busca de tranquilidad

La historia como ya os he dicho antes me ha conmovido especialmente porque Pau en cierto modo me recuerda a mí, que al igual que él me he pasado mucho tiempo intentando encontrar mi camino. Yo también he tenido que realizar un largo viaje hasta comprender por fin quién era y qué era lo que quería hacer en la vida. Yo encontré ese camino en la UNED, mientras que Pau lo encontró en el hermoso valle de la Pineta, lugar que espero conocer muy pronto.
El libro se quedó un poco más de la cuenta en mi casa, ya que mi padre también se enganchó a la historia y no se lo pude quita.. La semana pasada por fin Pau emprendió el viaje de regreso a casa cargado de recuerdos aportados por todas las personas que lo han acogido durante estos meses, y Benjamín lo relata así en su página web: http://benjaminrecacha.com/2014/09/23/el-libro-viajero-regresa-a-casa-cargado-de-recuerdos/http://benjaminrecacha.com/2014/09/23/el-libro-viajero-regresa-a-casa-cargado-de-recuerdos/

Pau es buen tipo del que he aprendido mucho en estos días, os invito a que conozcáis a su autor Benjamín Recacha a través de su sitio web: http://benjaminrecacha.com/, seguro que no os decepciona. Por cierto, sé que ya tiene en marcha un nuevo libro, así que habrá que estar atentos.

Y para terminar quiero compartir con todos vosotros esta preciosa interpretación de la Aragonesa de Manuel de Falla, perteneciente a la obra "Cuatro piezas españolas", en homenaje a Pau y sus amigos que me han llevado de viaje por las tierras de Aragón.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Remembering Jim and Steven

This is a very difficult entrance for me, something that I know that I must do, however I hardly find the words to express what I feel. The barbaric crimes of James Foley and Steve Sotloff have woken in me mixed feelings of anger, sadness and wrath at the same time. I keep on asking myself how this could have happened; could we have done something to prevent it? Unfortunately, I think the answer is not.
I heard about James Foley three years ago when he was abducted in Lybia along Manu Brabo, Anton el Harmmel and Clare Gillis. After this terrible experience Manu, Jim and Clare realised that it is really important to let the world know what occurs in a war even though these sort of events could be really distressing for the general public.  Anton el Harmmel was assassinated and thus the world lost a very brave and generous hard-working person, who gave his life pursuing what he though it was fair. His friends thought that the best way to honour him was to keep on working in order to expose the suffering of those who endure an armed conflict. They did it, and once again in 2012 Jim was captured by members of the self proclaimed Islamic State while he was working in Syria, so was Steven Sotloff. I don’t need to tell you how both stories ended.
His family want us to share his picture rather than
 watching the video of his barbaric murder
I would like to respect Jim’s family will and then I’m not going to talk about their deaths, consequently I’m just going to talk about two fearless and generous persons that risked their lives helping to expose the terrible plight of Syrian citizens. 

Jim was a very generous, a loving son full dedicated to his work who held onto his faith during his darkest hours, regarding his family and thinking of them while he was held captive. Steven lived in Yemen for several years, he loved sports, especially basketball. And as one of his friends remarked he loved Islam, so I guess we could say he wasn’t any Islam’s enemie, on the contrary I have the impression that he was one of its best friends. As Jim he worked in Lybia and Syria trying to help those who had to live under the terrible threat of bombs and shelling. They might have ended their lives, however, they will never submit their spirits. Both James and Steven believed in truth and justice and for them gave their lives.

Steven Sotloff  loved Islam, he is deeply mourn
by friends and family. Source: BBC
The Islamic State has extended its borderst throughout a blood stained path, as a result many people had no option but to flee, convert or die. We must thank people like Jim and Steven as they commit themselves day after day to unmask these beats, and thus one day we will put and end to their kingdom of fear. Thanks to war correspondents, free lance journalists and photographers like them we get to know the very hard reality of those suffering during a civil war.

James Foley's family has created a fund in order to keep his indomit spirit forward, you can contribute with a donation in this  website: www.freejamesfoley.org. They also have created a scholarship that aims to provide support to communication students unable to complete their studies otherwise: https://muconnect.marquette.edu/giving/foley-scholarship. Those websites are the only places approved by his family to accept finantial donations.

As this is the firs time  I write in English in this blog you may not know that I usually share a piece of music to accompany my words. In this case I thought I must share with you something that reminds us the spirit of these two persons that have illuminated as all with their strength, kindness and generosity.  As a result I have chosen a very beautiful piece: Pie Jesu from a Mass Requiem by Andrew Lloyd Webber sang by the great Anna Netrebko, one of the finest and touching voices. May both rest in peace, we will never forget them.



lunes, 8 de septiembre de 2014

Recordando a Jim y Steven

Esta es una entrada que me cuesta mucho escribir, ya que no sé muy bien como explicar con palabras lo que siento. Las muertes de James Foley y Steven Sotloff han despertado en mí sentimientos de tristeza, ira y rabia al mismo tiempo.
Conocí la existencia de James Foley hace tres años cuando fue secuestrado en Libia junto a Manu Brabo,  Clare Gillis y el fotógrafo sudafricano Anton el Harmmel. Después de esta terrible experiencia, Jim, Manu y Clare salieron se reafirmaron en la creencia de hay que mostrar al mundo la verdad de lo que sucede en una guerra. Por desgracia, Anton el Harmmel murió y el mundo perdió a una persona valiente y honesta que dio su vida por lo que creía justo. Manu, Jim y Clare decidieron que la mejor manera de honrar la memoria de su amigo era seguir trabajando para mostrar al mundo el sufrimiento de los que padecen los conflictos bélicos. Así lo hicieron, y en 2012 Jim fue secuestrado de nuevo, esta vez por miembros del proclamado estado islámico.  No hace falta que os cuente como termina la historia. Yo quiero respetar el deseo de la familia y mostraros a un James valiente y generoso, lleno de amor por su familia, que se aferró a su fe y al amor por los suyos durante sus horas de oscuridad. Pocos días después Steven corrió la misma suerte que James, no me voy a detener en los detalles, ya que no quiero añadir más dramatismo.
Steven tenía un gran conocimiento del árabe y amaba el Islam
su muerte es una sinrazón que no tiene explicación foto de BBC

Han acabado con sus vidas, pero jamás podrán doblegar su espíritu, porque tanto Jim como Steven creían en la verdad y en la justicia, y por ellas dieron sus vidas.
Su familia quiere que le recordemos tal y como era
y yo quiero respetar su deseo, por eso comparto esta foto.


No podrán imponernos su mensaje de muerte, terror y destrucción porque somos mucho más fuertes que ellos, y si hay algo que nos diferencia de esta gente es el respeto por la vida humana y la compasión por aquellos que sufren. El estado islámico impone sus ideas de una manera bárbara, por lo que miles de personas no han tenido más opción que huir, convertirse o morir. Necesitamos gente valiente como Jim y Steven, que arriesgan sus vidas día tras día para desenmascarar a estos malvados y así poner fin a su reinado de terror. Por esta razón debemos seguir recordando a Jim, Steven, Anton y  a tantos otros periodistas que un día perdieron la vida informando sobre la crueldad de los conflictos armados.

Para terminar me gustaría compartir  una hermosa pieza dedicada a la memoria de estos dos valientes periodistas. Ya la he compartido con vosotros en alguna ocasión, se trata del Pie Jesu de la misa de Réquiem de Andrew Lloyd Webber interpretado por Anna Netrebko. No puedo pensar en nada más hermoso para honrar la memoria de dos personas que nos han iluminado a todos con su valentía y generosidad.