martes, 11 de noviembre de 2014

Un himno al amor

Estos días ando un poco ocupada con algún que otro asunto familiar que, además de los estudios, ocupa casi todo mi tiempo. Por eso no encuentro mucho tiempo para actualizar este blog, ni ver los mensajes que algunos me dejáis en las redes sociales. Hace un par de semanas más o menos comprobé esa carpeta llamada otros de Facebook, la verdad es que nunca recuerdo que está ahí, y me encontré con un viejomensaje de mi buen amigo Alfredo Georgi en el que me proponía una entrada para el blog. ¡Pobre Alfredo!, a saber lo que debió de pensar al no recibir respuesta.
Alfredo hace un año se sentía muy preocupado por la situación que viven los homosexuales en Rusia. Me contaba cómo se ve había sentido al saber que unos criminales habían engañado a un joven homosexual, al que después secuestraron para torturarlo sin piedad. Más tarde el joven fue asesinado vilmente y de manera especialmente cruel. Lo que más le dolía a Alfredo era la impunidad con la que actuaban sus verdugos, seres abyectos y deplorables, que se saben respaldados por un gobierno que dicta leyes que “dejan sin defensa a todo un colectivo solo por tener una manera diferente de amar”. Me decía Alfredo que jamás podrá olvidar esas terribles imágenes que “piden justicia”. Por desgracia en la Rusia de hoy en día, y otros países de la antigua Unión Soviética, como por ejemplo Ucrania, los  homosexuales sufren graves discriminaciones que coartan su libertad. De hecho la homosexualidad está prohibida en setenta y seis países, y países como Arabia Saudí, Yemen, o Somalia se castiga con la pena de muerte.

Estos días estaba estudiando la figura de Oscar Wilde, gran escritor inglés que en la Inglaterra Victoriana fue perseguido y encarcelado por su condición sexual. En 1895 Wilde fue condenado a dos años de cárcel tras haber sido denunciado por el padre de su amante “Lord Alfred Douglas”. Tras su estancia en prisión fue repudiado por su familia, su mujer y sus hijos cambiaron sus apellidos, avergonzados por el gran escándalo sufrido. Wilde despreciado, humillado y arruinado, se exilió a Francia donde murió dos años después. Poco importaba el talento literario de Wilde, “tener una forma diferente de amar” fue su ruina. Hoy es uno de los autores más aclamados de la escena británica, y aunque a todos nos pueda estremecer su historia, ¿cuántos de nosotros la conocemos? Yo misma debo confesar que la desconocía.
Yo apoyo a todas las personas con independencia de raza,
credo, posición económica u orientación sexual

Pensamos que es algo que sucedió hace más cien años, que hemos avanzado mucho, y consideramos que vivimos en una sociedad más avanzada y tolerante. Sin embargo, lo que está sucediendo en Rusia, y en muchos otros países nos demuestra que esto no es así. Como dice Alfredo, tener una forma diferente de amar no debería ser motivo de condena, y las leyes deberían estar destinadas a proteger al colectivo homosexual de los abusos de determinados grupos. Una sociedad que permite semejante atrocidad, y que promulga leyes que prohíben el amor entre personas del mismo sexo está enferma. No debemos olvidar que la homosexualidad no es una enfermedad, en cambio la homofobia sí lo es. Por eso yo creo que este tipo de comportamientos discriminatorios deben ser combatidos, para que así todos podamos tener las mismas oportunidades y derechos. Por supuesto este es un tema del que ya se ha hablado mucho, en especial durante los juegos olímpicos de invierno en Sochi, donde muchos atletas se rebelaron contra las leyes de Vladimir Putin. Pero quizá esto haya caído ya en el olvido debido a otros acontecimientos que se viven en la región, y que han desviado nuestra atención. Tal vez ya va siendo hora de que todos abramos los ojos y que tratemos de poner nuestro granito de arena para que estas actitudes vayan cambiando, y así nuestra sociedad sea civilizada de verdad.
El amor entre dos personas sean hombre y mujer, dos mujeres o dos hombres, es algo muy hermoso, quizá lo más hermoso que el ser humano pueda conocer. Compartir tu camino con otra persona, sentir que no estamos solos, y que si yo caigo hay alguien ahí para ayudarme a levantarme y viceversa, es sin duda algo a lo que todos aspiramos. Despertar al lado de la persona que amas es algo precioso, ¿a quién le importa con quién se levanta el vecino?, a mí desde luego no. Pienso que si dos personas se aman y son felices deben estar juntas, pues ese es el motor que mueve el mundo.
Si me permitís me gustaría terminar esta entrada con el Himno al amor de la gran cantante francesa Edith Piaff, porque ella supo cantar al amor como nadie. Al menos yo creo que la letra de esta canción es uno de los más hermosos poemas de amor, ¿no os parece?