jueves, 30 de julio de 2015

World Day Agaisnt Trafficking in Persons

I have stayed away from my social network as I needed some time for myself and my family. Consequently, I haven’t published a single thing in this blog for quite a long time. However, I have to admit that I did miss it sometimes but it seems that I could not find a muse to inspire me for a while. Yesterday I was told that July 30 was The World Day Against Trafficking in Persons, and I realised that I had to write about it.



The figures said that most of the victims of human trafficking are women, especially immigrant women. They are offered a better life somewhere far away from home and they truly believe that all their dreams are about to come true. They dream with a job that could provide the means for them and their families. However, once they get tho their destiny everything is taken away from them: their ID, their money, and overall their freedom and their dignity. They are enslaved and forced into prostitution; they do fear for their lives and for those they love, as a result there is no room for hope. Sometimes they are rescued either by the police or some organization who struggles to find a solution to their plight. Unfortunately, there are still many women trapped in this terrible situation, waiting to be freed.
Nevertheless, human trafficking does not only affect women but also children. Some of them are sold by their own parents to dishonest people who exploit them in factories or plantations. Others are seized and taken away from their parents who love them and desperately search everywhere for them. They all lose their innocence and their childhood forever, and even though they could be rescued what they have lost can’t be recovered.
We all are born free and equal and no one has the right to sell or buy another human being as our lives are priceless and we belong to nobody.

I think it is already late to join the #igivehope campaign, however, I would like to send some hope to those affected by this crime.

Día mundial contra la trata de personas

Ha pasado ya un tiempo desde la última publicación de en este blog; no ha sido por falta de tiempo, sino por la necesidad de desconectar un tiempo de redes sociales y demás derivados del 2.0. He dedicado estos días a disfrutar del buen tiempo caminando con mi chico, a leer mientras disfruto del sol en la playa de San Lorenzo o en los Pericones, y a conocer a mi sobrina recién nacida, Paula, que me tiene loca.
Hoy treinta de julio he decidido que era un buen día para retomar mis publicaciones, no sólo porque ya sentía la necesidad de hacerlo, sino porque hoy es el día elegido por la Asamble de Naciones Unidas para repartir esperanza. Hoy se celebra el día contra la trata mundial de personas y, por esta razón Naciones Unidas nos invita a mostrar nuestra solidaridad con las víctimas de esta barbarie, para lo que se ha creado el hashtag #igivehope.
 
Me solidarizo con las víctimas de la trata de personas, y
me gustaría enviarles un mensaje de esperanza.
La mayor parte de las víctimas de tráfico de personas son mujeres, generalmente son inmigrantes a las que alguien les prometió una vida mejor en algún lugar lejos de su hogar. Una vez que llegan al país de destino les arrebatan su documentación y las encierran. Son maltratadas, vejadas y amenazadas, de manera que el miedo domina sus vidas, de esta manera dejan de ser dueñas de sus vidas y de sus cuerpos de los que estos desalmados abusan sin piedad. De vez en cuando salen en las noticias porque la policía las ha liberado tras haber desmantelado la red mafiosa que las tenía secuestradas.
Sin embargo, el tráfico de personas no afecta sólo a mujeres inmigrantes, también afecta a niños. Muchos de ellos son vendidos por sus propios padres para que trabajen en fábricas o en plantaciones de cacao. Otras veces son secuestrados por bandas organizadas que los venden a explotadores que les arrebatan su infancia.

Es por eso que hoy he sentido la necesidad de volver a escribir, porque necesitaba decir alto y claro que yo me solidarizo con las víctimas de la trata de personas y quiero que los traficantes sean llevados ante la justicia. Ningún ser humano tiene derecho a comprar a otro porque nuestras vidas nos pertenecen y no tienen precio.

Los que soléis leer mi blog ya sabéis que me gusta terminar con una pieza de música que de algún modo refleje el tema que he tratado. Así, buscando por la red he encontrado esta preciosa versión de Canto a la libertad de José Antonio Labordetam que creo que ilustra muy bien lo que he querido expresar en esta entrada. Siento un gran cariño por las gentes de Aragón, entre otras cosas porque conozco a un par de mañas que son muy buena gente, y porque hace poco pasé unos días muy felices en Zaragoza. 
Espero que ese futuro en libertad que soñó Labordeta llegue pronto para todos.