domingo, 13 de septiembre de 2015

En busca de la tierra prometida

Llevo mucho tiempo sin asomarme a las ventanas de mi blog, la verdad es que motivos para escribir no me faltan; el mundo está lejos de ser un lugar perfecto en el que los seres humanos vivan en paz y armonía, algo que de sobra sabemos todos, y sin embargo no dejamos de horrorizarnos ante tantas tragedias. Pero supongo que la tragedia que más nos ha conmovido a todos es la foto del pequeño niño sirio ahogado en una playa de Turquía que, sin duda muchos tardaremos en olvidar.

Los niños no deberían ahogarse en el mar es una frase que todos hemos oído mucho estos días, estoy de acuerdo, pero no podemos olvidar que lo que ha causado esta gran tragedia es la guerra de Siria. Esta guerra ya se ha cobrado miles de vidas inocentes que, además sufren los despiadados ataques del Estado Islámico. Por esta razón más de cuatro millones de sirios han huido dejando atrás todo lo que tenían: casa, trabajo familia, buscando un lugar en el que vivir en paz lejos de las bombas y la desesperación.
Depositan todas sus esperanzas en una endeble pequeña embarcación. La travesía normalmente con apenas agua y comida es dura y peligrosa, como ya hemos visto muchos pierden la vida en el intento. Entonces llegan a nuestras costas, muchos a la isla de Lesbos, cuna de la gran Safo. Para ellos Europa es la tierra prometida, un lugar en el que han depositado todas sus esperanzas y anhelos. Pero en Europa no se entiende su dolor, hay quien incluso los recibe a patadas y les tira comida como si de animales se tratase. Parece que nos hemos olvidado ya de las grandes guerras que asolaron nuestro continente y que también propiciaron la llegada masiva de refugiados a otros lugares. Entonces la tierra prometida era América, y allí fueron acogidos muchos ciudadanos europeos.

Creo que los ciudadanos de Siria merecen nuestra ayuda y nuestra solidaridad, necesitan que les demos la mano y les acojamos entre nosotros, al igual que alguien algún día nos acogió a nosotros. Pero si hay algo que tengo claro es que se debe poner punto y final a la guerra de Siria, y que no deben escatimarse los esfuerzos para ello. Porque si hay algo que los ciudadanos sirios nos están demandando es un país en paz en el que puedan vivir sin miedo a las bombas. Porque ningún ser humano deja atrás todo lo que tiene: su casa, su familia, su trabajo, sus tradiciones... por gusto, ¿no os parece?

Los que seguís mi blog sabéis que me gusta ilustrar mis entradas con una pieza musical que de alguna manera refleje lo que yo he tratado de expresar. En esta ocasión he decidido compartir con vosotros esta preciosa Romanza de Salvador Bacarisse, el vídeo muestra a otras personas que en su día afrontaron el dolor y el pesar causados por una cruenta guerra civil.